Es un simple reto. No debe costarle tanto trabajo hacerlo, ¿cierto? Ha estado anteriormente con un sinfín de mujeres, pero nunca se ha puesto en una situación de esa magnitud con alguien de su mismo sexo. Sabe que su mejor amigo se lo tomará a la ligera, una acción que no traerá consecuencias. Basta con unir sus labios con los ajenos para dar por terminado su mandato. Camina a él, lo saluda, e inmediatamente le dedica una ligera sonrisa. Las palabras sobran, después se va a reír de sus propias decisiones. Aprovecha el silencio para tomar al contrario del cuello de su camisa, su respiración se agita, tiene un poco de miedo. Pero antes de que pueda decir algo, los labios del francés se encuentran con los del castaño. @nicsergeant