“Creo que jamás había estado tan enferma en mi vida” comentó la pelirroja con evidente pesar. Y, tal como había mencionado, no podía recordar alguna ocasión en la que se hubiese sentido así de terrible. Esa gripe no podía ser normal, parecía como si estuviese a punto de fallecer. Echa bolita en el sofá y con una manta sobre ella, observó fijamente a su amiga, a la cual le agradecía que se hubiese aparecido en su departamento apenas se enteró de su estado. No sólo le agradecía porque ahora tenía a alguien acompañándola, sino porque su presencia siempre le hacía sentir mejor. “Es una vergüenza que me veas así” agregó, haciendo instantáneamente una mueca de dolor, siendo éste producido en su garganta al hablar. ( @asympt0matic )