🪲 la srta. skeeter estaba teniendo una excelente racha en el profeta. las razones eran terribles, por supuesto, pero no dejaban de surgir cosas que reportar; sin mencionar que hace tiempo que no había tenido que utilizar su forma animaga con tal de conseguir algo. bastaba con estar en el lugar correcto en el tiempo correcto para escuchar lo suficiente de cualquiera que fuera indiscreto con el volumen de su voz. esa mañana, sus orejas habían estado alerta en el callejón diagon y habría conseguido algo jugoso que dictar a su pluma esmeralda de no ser porque estuvo a punto de ser descubierta. ante tal riesgo, la fémina comenzó a caminar lejos de allí, fingiendo que tan solo se encontraba de paso “ con permiso. ”