— Te quiero, paquete. – Gilipollas. Me la has metido a traición. Y lo sabes, cállate. — ¿El qué dices que te he metido a traición? – Sabes de que hablo. La pelota. El punto. — Entiendo… ¿Quieres la revancha? – Te voy a machacar.
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— Te quiero, paquete. – Gilipollas. Me la has metido a traición. Y lo sabes, cállate. — ¿El qué dices que te he metido a traición? – Sabes de que hablo. La pelota. El punto. — Entiendo… ¿Quieres la revancha? – Te voy a machacar.
– No existen excepciones. — ¿Y me lo dices tú? – ¿Qué pasa conmigo? — ¿Además de ser la mayor de las excepciones? – ¿En tu vida? — Absolutamente.
— Hazme un favor, y olvídame. Por unas cuantas horas. – Olvídame tú a mí. Y déjame en paz, de paso. Que eres quien no deja de hablarme por tener la última estúpida palabra. — Y encima me haces sonreír. – Me alivia no ser la única que lo ha hecho. — Te besaría, pero no te lo mereces.
Eres mi más preciado propósito de año nuevo.
— Te quiero. – ¿Tú a mí? — A morir. – Sí, SÍ. — ¿Y sabes por qué quiero que seas tú la madre de mis hijos? – Por mi sonrisa, lo sé. — No. – ... Pues es lo que llevas repitiéndome un año. — Me he dado cuenta de otro detalle. – A ver, ilumíname. — Y es que quiero tener algo de ti, que sea mío por siempre.
Tú y yo, estábamos destinados a ser. A ser, con nosotros. A ser, una pareja. Nuestra historia comenzó a escribirse mucho antes de que intercambiáramos el primer mensaje. Antes, incluso, de que nuestras manos se rozasen (sin querer queriendo) por primera vez. Antes de que descubriéramos: juntos, revueltos e incansables, esos pequeños detalles que nos caracterizan y nos hacen ser, exactamente quienes somos. Como a qué nos huele el pelo, cuál es nuestra comida favorita o el modo en que modificamos el tono de voz según la intención a declarar. Antes, siquiera, de que sospecháramos que la vida nos había puesto en el camino del otro con un único propósito: enamorarnos. Redescubrir el amor. Reinventar su significado. Y vivirnos / amarnos con la intensidad que se exprime al amor de tu vida. Con verdadera locura, vehemencia y sentimiento.
Puede que esté un poco oxidado, ya que no es una pregunta que suela hacer a menudo. Sin embargo creo que merece la pena recitarla por ti. Y para ti. ¿Deseas emprender una nueva etapa de tu vida conmigo, de forma oficial? Sé mi chica. Sal conmigo. Seamos una pareja. 11 de Diciembre, 2017.
Tengo la boca llena de ganas de nosotros.