Laos, la gran desconocida
El gran desconocido del sudeste asiático. La amiga fea (esa que no recuerdas su nombre nunca) de la antigua Indochina. No sé si os ha pasado también a vosotros, pero yo no tenía ni idea sobre Laos hasta prácticamente entrar en el pais. Nuestra idea de viaje por Laos ha variado constantemente (algo que empieza a ser el común denominador de nuestro itinerario hasta el momento). Empezamos pensando que algo de lo que no habíamos escuchado hablar previamente no merecía más de una semana y por pura situación geográfica, ya que se situaba en nuestro camino hacia Camboya. Luego, tras recibir opiniones muy positivas, decidimos darle un mes. Finalmente, el destino quiso que nuestra relación de amor-odio con Laos durase tres semanas. Te voy a contar porqué.
Pero antes de empezar con nuestro viaje por Laos, nuestra hazaña para llegar desde Myanmar hasta allí, merece ser mencionada. La operación salida de Myanmar o "Sentir que el asiento del autobús es una extensión de mi cuerpo".
Nuestra última parada en Myanmar fue Inle Lake y de allí, queríamos ir a Laos por vía terrestre, pero el punto fronterizo que queríamos cruzar (el más cercano a Laos y a Inle Lake) es "complicado" alcanzar por tierra (conflicto armado todavía presente y carreteras imposibles entre la selva). Nos enteramos de ese pequeño detalle sin importancia poco antes de llegar a Inle, así que teníamos que escoger otra opción. En resumen: Inle Lake - Yangon - Myawaddy - Mae Sot (Tailandia) - Chiang Mai - Chiang Rai - Huay Xai (Laos). Todo en bus y con paradas en Mae Sot y Chiang Rai. Pasaron 4 días entre todo el recorrido. Un puto horror.
Huay Xai: tras pasar la frontera y prácticamente besar el suelo como el Papa para celebrar que, por fin, habíamos llegado, la chica que vendía los billetes para Luang Namtha (un sitio en el norte donde íbamos a descansar después de tanto viaje) nos dice que no le quedan asientos libres, pero que si queremos, podemos pagar el billete religiosamente, esperar cuatro horas hasta la hora de salida y hacer las cuatro horazas más de viaje en el suelo del bus. Fantástico, espectacular, pura maravilla. No pudimos más, tocamos fondo física y anímicamente. Así que, mandamos a la mierda nuestra semanita por el norte "no turistizado" de Laos y decidimos optar por hacer el viaje de dos días en barco por el Mekong hasta Luang Prabang. Decisión de la que nos arrepentimos. En parte.
Nos fuimos de la estación de bus de Huay Xai al "centro" del pueblo, que es básicamente una calle a la rivera del Mekong donde se concentran la actividad del lugar, y allí buscamos una habitación donde quedarnos esa noche hasta coger el barco al día siguiente. Nuestro humor había cambiado por completo y aunque estábamos en un pueblo que no tenía nada, estábamos llenos de energía y contentísimos. No coger ese bus fue el punto de inflexión que necesitábamos.
El viaje en barco fue más ameno de lo que esperábamos. Conocimos a cuatro holandesas y un chaval de Basauri que vive ahora en Australia, con los que hicimos migas y conpartimos el tiempo en el barco y en Luang Prabang.
Luang Prabang: sus puestos de baguettes callejeros, sus cafés donde desayunar buen pan, buena mermelada y buen café y los letreros de la ciudad escritos siempre en lao y francés, hacen que te des cuenta fácilmente de que este país fue una colonia francesa.
Allí fue también dónde vimos la que es la catarata más espectacular hasta el momento en este viaje, Kuang Si Waterfall. Agua turquesa, muchísimos niveles de agua y una caída de más de 50 metros.
Luang Prabang es una de esas ciudades en las que el tiempo pasa sin que te des cuenta y los sitios de comida rica y barata y los zumos de frutas naturales a prácticamente un euro ayudan mucho a ello.
Vang Vieng: antes de llegar habíamos leído y escuchado versiones muy distintas de este lugar y la diferencia entre opiniones se basa en el tipo de viaje que busca cada uno. Personalmente, creo que Vang Vieng es un sitio con poco que ver en si mismo pero con unos alrededores impresionantes. Además, me recordó a Barcelona y el riesgo que tiene a echar a perder varios barrios emblemáticos de la ciudad debido al turismo low cost. En este caso, para Vang Vieng creo que ya es tarde. Mochileros borrachos en busca de fiesta y el "tubing", que se basa en sentarse en un donut inflable (probablemente la rueda de un tractor o algo así) y dejarse llevar rio abajo han sido los factores determinantes para ello.
Ese ambiente no nos apetecía y era imposible escapar de él. Hicimos una escapadita con bicis por los alrededores y pasamos dos noches de rigor y nos fuimos.
Vientiane: intentando ser rápidos, se parece a Luang Prabang en cuanto a la influencia francesa y los sitios ricos para comer, pero siendo un poco más grande y caótica y con menos naturaleza alrededor.
Una cosa destacable en Vientiane fue el museo COPE que habla sobre la guerra secreta de Laos y sus consecuencias en la sociedad actual. Muy interesante e impactante. También fuimos al Buddha Park, donde invertimos más tiempo en el transporte que en el sitio en sí. Es una amalgama de figuras budistas e hinduistas con, a mi parecer, poco fundamento y menos preservación. Un poco decepcionante.
Estuvimos dos noches y tres días, pues decidimos optar por el bus-cama nocturno para llegar a Pakse (la historia del bus cama es para contar con unas cañas).
Pakse: guardamos buenos y malos recuerdos de Pakse. Empezando por los malos, me tiré cuatro días en la habitación del hotel repartiendo el tiempo entre la cama y el trono (no te sabría decir en qué porcentajes) por comer comida en mal estado. Al tercer día me dio fiebre, así que decidimos ir al hospital para que me echaran un vistazo.
Después de descartar malarias y algunas que otras enfermedades, me enchufaron por vena suero y alguna cosilla que me dejó nuevo. Otro día más para recuperar y por fin pudimos hacer lo que fuimos a hacer en Pakse: ver el Bolaven Plateau en moto.
Tres días en moto en los que paras a ver cataratas increíbles, plantaciones de café, campos de arroz y lo que llevábamos tiempo esperando ver: el verdadero Laos. Entendemos por esto último, sentirte el único extranjero en muchos kilómetros a la redonda, comer lo mismo que los locales (y pagar lo mismo por ello también) y que la gente vuelva a sonreirte de forma sincera cuando cruzas la mirada con ellos como lo hicieron antes en países como Myanmar y Tailandia.
4000 Islands (Don Det): nuestra última parada en Laos. Para el que no lo sepa, el río Mekong cruza Laos de norte a sur y en el punto más meridional del país, el río se ensancha y se crean muchas islas dentro de él. Pequeños trozos de paraíso donde tu ritmo cardíaco baja al mínimo y donde disfrutar del "dolce far niente" toma forma.
Cruzar la isla en bicicleta, bañarnos en el Mekong, ir a ver caidas de agua del propio río, siesta y BeerLao (la sabrosa cerveza local) es prácticamente todo lo que hicimos allí en tres días.
Eso y planear nuestro viaje a Camboya. Nuestro siguiente destino y al que cruzamos por tierra. Nuestra historia para cruzar a Camboya... Te la contamos en el siguiente post y, como diría Suárez, queremos prometer y prometemos que te lo contaremos pronto.
¡Hasta entonces amigos!










