Debo decir que fue agradable.
Visitar la laguna eterna de tus sueños.
Como mil gotas reflejando el cielo.
Debo decir que a veces pienso sobre tu calidez y mi deseo.
No que me dieras todo, sino sólo eso.
Pero me quedé dos minutos después de la hora esperando
impacientemente una o dos palabras.
No había perdido el tiempo, con tu arte y con las manchas de pintura constantemente visibles sobre tus ropas.
Historias largas e ideas como como cascadas que salieron después de perder el miedo.
En 750 ml le dieron la vuelta y llegó mi infortunio.
Mi mente hablaba mientras la luna me mecía.
El río me escuchaba y tu asentías, y mis palabras carecían de sentido.
Entonces un corsel blanco saltó de entre lo espeso del bosque y se encontró con la dama.
No era su amante, ni la pretendía.
Matar a la mujer que le había arrebatado a su amada.
Al momento me percaté de lo hermosa que era la luna.
Inventamos una historia de monstruos.
Bueno, yo la inventé aquella noche para sacarte una sonrisa.
Nunca olvidaré auquel día que ella apareció.
Ni el día en que él apareció.
Si lo piensas bien, ya venían por nosotros, tras siglos de buscarnos.
Prófugos que se escriben de vez en cuando.