A falta de razones...
Al despertarme me esfuerzo en pensar en las razones.
Concentrarme cuando menos en un motivo que me de la fuerza para empujar los ladrillos que me entierran.
Guardé un par de canciones que me ayudaban a recordar los porque, mantuve cerca los libros que me inspiraban.
Evocó aquellos malos momentos que por no empujar con fuerza, me ahogue en medio del caos que rápidamente me cubre cuando no logro levantarme.
Tengo mil técnicas y cada dia invento una mas, todos los días procurando sanar, procurando avanzar y no caer.
Buscando una razón, una razón con poder en sus raíces, que por si misma me de la motivación para respirar bajo el agua.
Pero hoy no la encontré, me repetí lo que algunos días me lanza una bengala, pero esta vez nada se ilumino.
Una extraña sensación atenaza mi corazón: el temor de que los argumentos ya no me sirvan de impulso y la incertidumbre de qué tal vez no haya razón o tal vez no sepa cual es.
Tal vez nadie conozca el propósito, solo continúan funcionando sin la distracción de la duda, o quizá lo puedes saber, pero no con antelación, tal vez lo descubres en el camino.
Tal vez esa deba ser mi voluntad, la falta de razón, debo intentar, salir y marchar hasta encontrar el por qué y solo entonces podré buscar impulso en los argumentos.
Me fastidia pensar que debo andar como automata, solo andando por andar, pero tal vez asi funciona. Debo caminar hasta tropezar con la razón y entonces esta será retroactiva, el paseo a ciegas del pasado tendrá la misma raíz que lo que me propulse al futuro.
Así me mantengo activa hoy, con la idea del deber ser, a oscuras del por que y con la esperanza de que lo entenderé mañana.











