Quiero ser feliz, quiero sonreír con sinceridad, mostrar al mundo mi alegría, pero soy un destinado, una simple hoja que se mueve a merced del viento de la religión, las tormentas de la política y los tornados del los que ellos podrían llamar una sociedad pacífica, no nací para ser feliz, estoy hecho para ver a otros serlo, cumplir sus deseos y observar como ríen alto y con fuerza, saparado por los que eligen quien importa y quien no, hay hipocresía en sus ojos, mentiras en sus palabras y violencia en sus acciones, siempre pisoteado, esperando algo mejor, ¿Cómo nombrar a los que tienen corazón? ¿Acáso su alma se corrompe con el paso del tiempo o se nace así? Una palmada cálida en el hombro y un leve empujón hacia adelante, un pañuelo para secar las lágrimas y un abrazo que te haga sentir seguro, escasos sentimientos de bondad y afecto, fuerza pueden dar ante sus miradas llenas superioridad al intentar encajar en su torcido mundo ¿Ya he dicho que quiero ser feliz?













