Ir al cine cuando no va casi nadie es lo mejor…
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Ir al cine cuando no va casi nadie es lo mejor…
En mi reflexión de hoy me venía esta pregunta que tantas veces aparece por mi mente:
La mente nos engaña o nos adapta a lo que sea?
Y en mi búsqueda de una respuesta honesta encuentro que ambas cosas ocurren a la vez.
La mente intenta protegernos del dolor a la vez que encontrar sentido y para que esto ocurra la mente construye narrativas para que podamos seguir.
No todo lo que dice la mente es verdad literal.
Pero tampoco todo es un engaño.
Es un mecanismo de supervivencia.
La verdad ahora mismo no es lo que pienso.
Es lo que hago.
Y hoy he venido hasta aquí aunque no quería venir.
Aunque haya días vacíos.
Aunque haya días rotos.
Aunque haya días sin sentido.
El camino no se pierde en un día.
Se pierde cuando se abandona durante muchos días, lo que lleva a un cambio, pero igual cambia aunque se siga. Sigo
Muchas veces decimos que una imagen vale más que mil palabras.
En esta imagen se ve un hermoso amanecer, una luz dorada que me acompaña mientras estoy ahí sentada, como si todo fuera en calma.
Sin embargo, esa imagen no puede mostrar lo que realmente yo estaba sintiendo por dentro.
Un dolor tan fuerte en la espalda que me generaba una gran incomodidad y ganas de levantarme e irme.
La imagen no puede mostrar el esfuerzo que he tenido que hacer en quedarme, en respirar, en sostener el dolor y terminar la meditación.
Hoy he estado practicando la serenidad aún sintiendo ese dolor, saber permanecer aunque duela. Como la verdad.
Mi Blanca Navidad
Hay que ser muy hábil para escaparse del autoengaño constante.
Hay que invertir mucho tiempo en conocerse a uno mismo para ser consciente y objetivo.
Es tan incómodo quedarse con uno mismo. Mirar de frente al vacío. Quedarse solo, en una habitación sin nada que hacer, solo un tú a tú, se ha convertido en una de las mayores pruebas.
Esta sociedad se ha desconectado de sí misma.
La gente desconectada no sabe estar sola sin aburrirse, sin la compañía del teléfono, sin distraerse con algo.
No nos engaña el mundo, nos engañamos nosotros. Mirarse de frente incomoda. Quedarse a solas con uno mismo incomoda aún más. La soledad sin distracciones es un acto espiritual. Tememos la soledad porque nos obliga a escuchar las partes de nosotros que llevamos años evitando.
Saber estar solo es saber sostenerte. Solo cuando puedes sostenerte a ti mismo puedes saber si estás sano con otras personas. Para relacionarte de manera real en amistad, en familia, en pareja, en proyectos, en comunidad…primero tengo que saber estar conmigo
Desde ahí podemos construir vínculos sin convertir a nadie en tu salvavidas emocional.
Tejer una red, una tribu que acompañe sin anular, que sostenga sin apropiarse, que sume sin ocupar el lugar central de mi equilibrio interno.
Hacer música, navegar, el trabajo en grupo de meditaciones, lecturas, movimientos y danzas sagradas me acerca a diferentes formas de desarrollar las relaciones, interactuando de una manera en la que no solo dependo de algo o de alguien, sino que me amplío a través de distintos espejos y distintas presencias.
La verdadera salud emocional no nace de apoyarse en una sola persona, sino de cultivar conexiones diversas, maduras y vivas.
Una red de afectos donde cada vínculo aporta algo distinto, sin cargar el peso de salvarte ni llenar vacíos que solo tú puedes mirar.
Así se evita caer en los viejos patrones: porque cuando la vida se teje en red, ya no buscas en un único punto lo que debe sostenerse desde dentro y distribuirse entre muchos.
Esta reflexión nace desde mi experiencia personal, no desde una verdad absoluta.
En mi propio camino he pasado por etapas: estar sola, estar en grupo, estar en pareja, en trío, perder el grupo, la pareja, el trío, reconstruirme…
La experiencia se desarrolla y cambia con el tiempo, no todo el mundo necesita pasar por las mismas etapas, y eso no invalida nada.
Puedes estar solo en tu casa leyendo esto, de camino a algún sitio, en el baño, o mientras trabajas y sientes un vacío existencial, o con tu pareja al lado en el sofá o en la cama, pensando en el lugar en el que estás y no significa que estés mal: significa que estás en tu propio proceso.
A veces el crecimiento nace de una tribu; otras, de la ausencia de ella. A veces nace del vínculo; otras, de la ruptura. Cada uno avanza con las oportunidades que tiene, las decisiones que toma y la conciencia que logra reunir.
El verdadero indicador es una fuerza interna que nos guía, que se activa cuando algo en mi sabe, aunque esté en plena tormenta.
Esa chispa que aparece incluso en los momentos más duros, ese impulso silencioso que me guía aunque aún no haya paz.
My sacred moment. Self-love as ritual. Chill vibes, pure soul reset.
Hoy añadí al masaje una antigua terapia Thai que utiliza pindas, que son bolsas de tela llenas de hierbas aromáticas que se aplican por todo el cuerpo para descontracturar la musculatura y eliminar dolores. Me han dicho que este es específico para deportistas… y después baño en el jacuzzi… yo me he quedado sin palabras… menudo lunes… Hasta mañana, que descansen y duerman con los angelitos