La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.
Soundtrack: https://www.youtube.com/watch?v=1MRy0tJjoHk
{A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.}
Parque de New York por la tarde. Lunes ocho.
La joven Pendagley estaba sentada en un banco del parque,viendo a sus hijos jugar junto a su hermana menor, Cassie, en medio del pasto;a Abigail le encantaba observarlos, ver la sonrisa de Nirvana cuando corría huyendo de su tía y Lucas que le seguía el juego a su hermanita, riéndose sin cesar mientras aplaudía con sus manos. ¿Cuándo había pasado tanto tiempo? Hasta ella misma había perdido la noción del tiempo.
Estaban pasando un lindo día en familia y era en esos momentos cuando la castaña sentía que su mundo era perfecto, es decir… ¿qué más necesitaba? Es verdad que tenía muchos vacíos dentro suyo, pero poco a poco había aprendido a ocultarlos, a guardarlos para sí misma en un lugar donde hasta para ella misma era difícil ingresar.
Aprovechó de pararse, disfrutando de la brisa que corría por aquel hermoso parque y que le revolvía los cabellos, y entonces, con la imagen de sus hijos, empezó a sentirlo todo… una sensación que parecía tan familiar ya la vez tan lejana.
El aire en sus pulmones dejó de llegar de la misma manera y la presión en su pecho la obligó a botar todo el aire que le quedaba, y entonces, y sólo entonces, en verdad lo sintió todo: el sonido de la risa de sus hijos, la manera en la que se sentía el viento contra su piel, la clase de temperatura que había en el lugar, los pasos de la gente, los ladridos de los perros a su alrededor, los colores y la belleza que resaltaba en todas partes, todo llegó a ella como nunca lo había sentido. Incluso llegaron cosas del pasado,recuerdos que pensó que ya no estaban… recordó a su padre, recordó aquellas épocas donde él le daba comida y también recordó aquellos momentos en que fue a visitarlo a su tumba. Recordó a sus hermanos, a cada uno de ellos, y recordó lo duro que había sido salir adelante. Recordó su parto, tan doloroso y emocionante al mismo tiempo, el día que había adoptado a Nirvana finalmente, el día en que se había conocido con Robert, su última noche con Charlotte. ¿Así se sentía morir? Su corazón no quería seguir y se estaba parando, ¿cómo mentirse así misma cuando ella conocía los riesgos desde hace mucho tiempo? No quería irse, pero no era su decisión, y su cuerpo se lo dejó notar cuando poco a poco se empezó a desvanecer y fue a parar de un golpe contra el suelo.
Cassie, que estaba totalmente distraída, se volteó para ver cómo su hermana se desplomaba en el suelo,teniendo que correr en su ayuda para cuando se tiró al suelo con ella. Pasó su mano por el rostro de Abby, tratando de hacerla reaccionar, pero lo único que logró fue ver la sangre que corría por la nariz de su hermana, comenzando a gritar en busca de ayuda desesperadamente. La castaña conocía la enfermedad que sufría su hermana mayor, la conocía lo suficiente como para estar más asustada que nunca.
{La vida es una serie de colisiones con el futuro; no es una suma de lo que hemos sido, sino de lo que anhelamos ser.}
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{Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.}
Hospital de New York, sala de emergencias.
Adeleilany Pendagley siempre se había caracterizado por su humor inmutable, pero en cuanto se enteró que su hija, Abigail, estaba entrando al pabellón de emergencia del hospital sin rastro alguno de tener señales de vida actuales, no dejó que ninguna clase de enfermera la detuviera a entrar a esa recamara donde se encontraba la castaña.
Las empujó a todas y le dio igual, viendo a penas a Cassie en la entrada que lloraba desesperadamente mientras traía consigo a los dos pequeños, que no entendían nada, y luego se topó con Abigail, su dulce y pequeña niña rellena de agujas en los brazos y con tres doctores tratando de revivirla.
Ella no se lo merecía y lo sabía…
{Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.}
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{La vida es un arco iris que incluye el negro.}
-Despierta, por favor –la madre de la joven tenía sus ojos llorosos, azules como nunca antes nadie los había visto. Personas que la conocieran profundamente podrían haber reconocido esa mirada, esa mirada que dejaba a contraluz la pérdida de su espíritu-. Te amo –murmuró Ade, sosteniendo con su mano temblorosa la de su hija-, tienes mucho camino por delante… -seguía diciendo.
Habían logrado devolverle el pulso y Abigail estaba respirando “normalmente”. A través de máquinas, pero habían logrado que lo hiciera, el problema era que despertara y todos lo sabían, los mismos médicos lo habían dicho; había estado sin pulso tanto tiempo que los problemas que podrían haber rebotado en ella podrían ser severos y múltiples, desde pérdida de memoria hasta estado de coma… pero ella iba a despertar, ¿verdad? Tenía que despertar...
{Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir.}









