Me había acostumbrado tanto a las rarezas de mi piel sin saber que éstas podrían empezar a comerme y matarme en cualquier momento.
Si antes veía como algo normal que ciertas zonas de mi piel se oscurecieran y desaparecieran, ayer conocí la acantosis. Una condición rara y benigna que siempre he tenido sin saber que a la larga podría ser algo maligno.
Desde siempre la había visto presente en mí y lo consideraba normal, hasta que la ignorancia del tema hacia a mi familia y la sociedad llevando a que me etiquetaran de poca higiénica y como defecto estético.
Hace mucho lo acepté y no me he acomplejado por lo mismo, pero nunca pensé que fuera algo más allá de “algo estético”
Lo maligno fue cuando me dijeron que es una advertencia de mi cuerpo de que si me descuidaba, podría llegar a ser diabética. Si antes planeaba llevar una vida sana con tal de vivir mejor, ahora ya estoy obligada a bajar mínimo 10 kilos con tal de prevenir que ésta siga creciendo.
Así que si me ven pecar, me pegan en la mano.