Acorazado.
Una noche volvería y no sería sorpresa para mí, conocía mis debilidades, sabía que caería en tu cacería y no opondría resistencia alguna. Sabés muy bien que no rechazo un beso, sea tuyo o de alguien más, sabés también que si reclamás no hay romana que pueda pesar quien ha pecado más.
Conozco que albergaré un momento tuyo en algún almacén de mi pecho, reconozco saber que conocés este vacío guardado para vos. Quiero pensar que esa noche será realidad, quizá digo noche porque algo de mí sabe que esta obscuridad no me ofende, así podré perderme en la luz del sonido de tu voz cuando te vea pasar al lado de quien tendría que ser yo.
A veces te suspiro, ya no lloro, ocasionalmente siento que nuestra historia podría tener un buen giro, eso me lo repito como un loro. Sin embargo, la casa construida con nuestros sueños ya tiene letrero de embargo, la dejé de garantía para empezar un viaje al antiguo oeste, quizá este me dé la valentía para separarme de mis tesoros rupestres, dejé nuestra canción favorita sobre la mesa si regresás y soportás esperar. Traeré un caballo negro que parezca acorazado, si la casa sigue vacía me iré montado en todo lo negro que habré superado.
-Ema.








