Toda la familia se encontraba reunida en el salón de la casa de su tío Adnan. La radiante Nihal; su novia, vestía un ajustado vestido color gris, llevaba el cabello suelto y con ondas, algo que no faltaba en su rostro era una radiante sonrisa, Cesur pensaba que ésta jamás le quitaba los ojos de encima, y él tan solo necesitaba un momento a solas para reflexionar si su decisión era correcta, aún había tiempo para terminar la relación, hace tan solo unas horas su tía política Bihter había estado en su habitación, y a pesar de su relación amor/odio habían compartido el beso más dulce, él que había estado necesitando hace tanto; ya que habían estado enfadados hace algunas semanas. Él dijo cosas crueles de las cuales se arrepentía y aquel gesto les reconciliaba de algún modo.
En un extremo de la habitación también estaba ella, observándoles con la expresión más triste, esos grandes ojos verdes que hace tan solo meses brillaban ante la felicidad del amor que se profesaban, ahora se veían cansados y aguantando las lágrimas.
Una precaria y fingida sonrisa sobre sus labios era la que exponía Cesur ante todos los invitados. Si alguna persona le conocía bien podía intuir la infelicidad que sentía dentro de si mismo en ese preciso instante. De reojo observaba la esbelta figura de Bihter, que también llevaba un vestido color gris, como el tono de la situación en la que vivían ambos en ese momento.
Era la hora de enlazar las argollas de matrimonio puestas sobre sus dedos anulares de los novios, con un lazo blanco, como era costumbre en su país. Era increíble que todos estuvieran allí menos sus padres, las personas más cercanas a él huían de su lado, tal vez se debía a su mal comportamiento, simplemente era un castigo de Allah. Otra de las primas de su padre traía la tijera para cortar el lazo, para ponerle fin a la ceremonia. Todos sonreían cínicamente. En el fondo de su ser, Cesur, sabía que cada una de las personas allí eran cómplices del affair con su tía, más de alguna vez les habían mirado de forma extraña, o preguntaron por qué pasaban tanto tiempo juntos. Siempre hubo rumores, pero sin embargo allí estaban todos, prestandose ante la gran farsa.
La tela se había roto, y Nihal le miró con la ilusión de una niña, para él aún lo seguía siendo, le quería demasiado, pero solo como una hermana, la que nunca tuvo. Ella se acercó de puntillas para alcanzar su mejilla y besarla. Él no se negó, las besó como Judas, la misma traición. Nihal no se merecía tal cosa, sentía pena por ella. ¿Pero quién se compadecía de Bihter y de él? Nadie sabía lo mucho que ambos sufrían, le partía el corazón que su tía presenciara la escena.
Todos aplaudían, la madre de Bihter, los sirvientes, su maestra de piano, la prima de su padre, el hermano y las amigas de Nihal, su tío Adnan y por su puesto Bihter. "Felicidades" decían cada uno de los integrantes de esa familia, se acercaban a besar sus mejillas y abrazarle. "Qué el amor les acompañe" decían los demás.
Por primera vez cruzó mirada con su amada, lucía tan desdichada como él. En el fondo sonaba "Bir Günah Gibi" la canción que perfectamente describía su relación sentimental, era irónico que la melodía se escuchara por toda la casa. Sentía como si ya no podía aguantar más las lágrimas, pero debía ser fuerte y terminar aquel show. La letra retumbaba en su cabeza: "Una página se rasga a partir del momento en que me estás dejando atrás. Desde el comienzo de este amor, tenía miedo de su final".
Su tío se aproximó a la pareja y dijo en voz alta "Los dos son mis hijos, nunca se hagan daño. Que sean muy felices". Enseguida Cesur recibió su cálido abrazo, aquellas palabras le resultaron extrañas, como si su tío ya intuyera que algo malo fuese a sucederle.
"Nihal que sean muy felices" le decían los demás a la novia.
Pronto fue la hora de que Bihter saludara a la recién comprometida, el turco pudo notar que su tía le había obsequiado una hermosa pulsera de brillantes. ¿Por qué había hecho tal cosa? Nihal le agradeció por la costosa joya "Bihter es hermosa te lo agradezco", ambas mujeres se besaron las mejillas. Cesur podía ver el malestar en el semblante de su amada. Eso no debía estar sucediendo, todo era su culpa. Habían sido demasiado testarudos, sacándose celos cada vez que podían. ¿Por qué no habían escapado juntos la primera oportunidad que les había brindado la vida? Ahora se arrepentía de todo corazón. Al fin fue el turno de recibir a su adorada entre sus brazos, fue como si todo lo que les rodeaba no existiese. La música seguía sonando fuerte en sus oídos. En vez de besar sus mejillas su tía susurró en el lóbulo de su oreja "Estoy sufriendo mucho, mi mente es culpable, mi alma es culpable. Esta noche entiendo entiendo el significado de la palabra deseo." De pronto el rubio sintió como su mundo se desmoronaba poco a poco, y su corazón se partía. Aquellas palabras susurradas por Bihter las había pronunciado él en su anterior compromiso. Se las dijo a ella misma en un intento de que impidiera el primer noviazgo con Elif. Ahora todo eso se encontraba en el olvido ya que había sido él quien había iniciado el romance con Nihal, no porque le amara, si no por conveniencia y para llenar a Bihter de celos. Quería abrazarla y besarla como nunca antes, pero aquel instante mágico se esfumó de inmediato y él no supo que decir, guardo silencio. Mientras que su tío le entregaba la mano de su hija para que bailaran la balada que aún se oía por todo el salón. Cesur tomó la mano de la joven y la acercó hacia si mismo, mientras que desde lejos observaba a sus tíos bailando. Sin despegar la mirada de quien se había transformado en el amor de su vida, y su amor prohibido.