··· Beneficios vs riesgos
“Hoy en día, nadie duda de las bondades del ejercicio físico. Mejora las funciones cardiovasculares, la maduración del sistema músculo-esquelético y las habilidades psicomotoras, además de aumentar la autoestima y favorecer la integración. Por el contrario, se estima que la inactividad produce más de dos millones anuales de muertes en todo el mundo, siendo una de las 10 causas globales de incapacidad y fallecimiento. En las personas que no realizan ejercicio de forma habitual se incrementa la prevalencia de distintas enfermedades crónicas. Esto se está haciendo más patente en el caso de los niños y adolescentes. Un claro ejemplo lo tenemos con los datos crecientes sobre la incidencia de la obesidad y la diabetes infantil”, comenta Serafín Málaga.
La obesidad afecta, según la Encuesta Nacional de Salud (2006), al 9% de la población de entre dos y 17 años y el sobrepeso al 18%. Cada vez es más frecuente ver en la consulta niños con diabetes tipo dos, la no insulinodependiente, hasta hace unos años típica de las personas adultas. “La salud cardiovascular de los jóvenes ya está comprometida y son numerosos los estudios que alertan del riesgo de lo que esto supone en la actualidad y lo que puede representar en un futuro ya que la mayoría de las enfermedades cardiovasculares y crónica se empiezan a gestar desde la infancia”, afirma el presidente de la AEP.
Las condiciones de vida urbana, los horarios de actividades extraescolares y, por supuesto, la televisión, los videojuegos y más recientemente Internet “están potenciando el mayor sedentarismo de los jóvenes”, puntualiza González-Gross. A ello también contribuyen las escasas horas dedicadas en los colegios a la educación física, en muchos casos una o dos horas semanales mientras que los expertos y el Parlamento Europeo recomiendan al menos tres.
··· Colaboración pediatría-educadores
El pediatra juega en este sentido un papel crucial como “promotor” del deporte adecuado a cada edad. “De igual forma que ya sucedido con la vacunación o con otros aspectos relativos a la nutrición, los pediatras, fundamentalmente desde los centros de atención primaria, debemos participar de forma más activa en la instauración de políticas preventivas y en la promoción de la actividad física tanto en los niños sanos como en aquellos que ya presentan problemas como el sobrepeso”, señala Serafín Málaga.
“La coordinación entre sanitarios, educadores y, por supuesto, los padres y la familia seguramente redundará en una mejor salud de la población y facilitará que este problema de salud revierta. La actividad física no sólo añade años de vida sino calidad a la misma”, matiza la profesora González-Gross.