ZIG ZAG DE UNA HISTORIA
Hay historias muy antiguas que han a conocerse hace apenas una décadas. Esa es, por ejemplo, la historia de la música afroperuana. La difusión, por tanto, de la música afroperuana empezó hace no más de cuatro o cinco décadas general popularidad no tiene más de 25 anos. Es un folklor de la costa peruana que ha sido reconstruido en base a una afortunada reunión de amantes del pasado. Y como todo parece invertido doble en este cuento, empezaremos por el final.
Hoy no es extraño ir a arma fiesta o un bar musical en el Perú y que, tras una o dos horas de escuchar discos de los últimos éxitos de las listas norteamericanas o algunos de los mas actuales intérpretes de salsa, empiecen a sonar los inconfundibles sones de esta música — antigua y nueva a la vez. No solo se combina bien con la música extranjera que se consume ahí sino que ha entrado a formar parte íntima e inseparable de todas las formas musicales actuales de los compositores nacionales. Del jazz al reggae, del rock a la canción melódica, los instrumentos y, sobre todo, los ritmos de la música afroperuana son un ingrediente natural básico.
Pero esto es solo el final feliz de una lenta historia que empezó con la tragedia, semejante en sus inicios a todas las historias de esa emigración forzada que significó la esclavitud en todo el continente americano. Esos comienzos de esclavitud, a mediados del siglo XV en el Perú, son bastante más confusos que en otras partes de América. Si en algunos países como Brasil o los y habitual grandes grupos de esclavos pertenecientes al mismo pueblo, al Perú llegaban pequeños grupos dispersos de etnias distintas que no permitieron la conservación comunitaria de una identidad común. Los esclavistas no traían ningún jefe, para evitar que de él se crearan células rebeldes. Sin idioma común, sin autoridades a que les recordaran sus raíces, los esclavos negros del Perú se fueron integrando la cultura el idioma del país en el que fueron a vivir.
La música afroperuana es, por lo tanto, una mezcla original y única de las tradiciones españolas, andinas y africanas. De España viene el idioma, la preferencia por ciertas formas poéticas como la décima guitarra como instrumento musical. De la cultura andina la afinidad con el espíritu animista y politeísta de ambas las culturas, la melancolía de ciertas formas musicales como el Yaravi, el Hatajo de Negritos ola de Pallas. De África ese increíble ritmo, visceral, congénito, y su expresión conservada de generación en generación a través del baile.
El baile es, en el fondo, lo que da sentido a gran parte de esta música. Es algo que se deja sentir desde los primeros compases de este disco. Se baila el sufrimiento y la alegría, se baila en las fiestas y en los duelos., en el trabajo y el descanso. En esta cultura, el cuerpo pide expresarse abiertamente, sin prejuicios.
Una de las razones por las que esta antigua tradición se mantuvo marginada en los barracones de los esclavos en los barrios negros las ciudades después, fue precisamente porque esa libre expresividad corporal, sensual, erótica y festiva resultaba demasiado evidente a las clases más conservadoras. “Indecente, inmoral, obscena” eran palabras que calificaban estas danzas. De ellas se filtró como única muestra aceptada oficialmente la expresión más elegante de estos ritmos, a través de bailes como la marineraque se bailaba en salones y fiestas.
Quizá por eso no sea solo mera coincidencia que ese segundo nacimiento de la música afroperuana coincida con el fin de los años sesenta y el inicio de la década de los setenta. Los movimientos de liberación sexual y orgullo negro que se reforzaron en esos años en otros países tuvieron su eco en Perú, aunque allí concurrían a su vez otras circunstancias políticas particulares. El inicio de una dictadura militar de izquierda favoreció las expresiones del nacionalismo y pudo tomar forma y darse a conocer el trabajo de muchas personas que hasta entonces habían estado trabajando en la oscuridad. Músicos, investigadores del folklor, bailarines anónimos y menospreciados hasta entonces, saltaron a la primera fila.
Pero fue quizá la aparición de un espectáculo llamado Perú Negro, que nombre música y danzas negras del país, lo que terminó por dar forma y a algo que hasta entonces parecía disperso y, para muchos imperceptible. Hasta entonces prácticamente no se hablaba de música afroperuana, con ese nombre, fuera círculos más interesados en ella. Toro Mata,incluyendo el primer disco de esa agrupación, fue un hity fue cantado hasta por la Reina de Salsa, Célia Cruz. Las atractivas coreografías de Victoria Santa Cruz impactaron a un país que buscaba entonces su “identidad cultural”conscientes de los profundos cambios sociales para la recuperación de un país empobrecido. Para empezar era necesario conocerse mejor, sentir de ello y este aspecto de la sociedad hasta entonces marginado, fue como una revelación.
Se contagió la fiebre afroperuanaforma masiva el bailaba, imitando a Perú Negro. Se hicieron muy populares las divertidas danzas baila con un como Préndeme la Vela, en el que uno de los miembros de la pareja baila con trozo de papel sujeto a la parte posterior de la cintura tiene que mover con energía y gracia las caderas evitar que el otro la encienda mientras lo para persigue—bailando también—para encenderla. Se multiplicaron los concursos de baile y zapateo (descalzo), hasta entonces relegados a los barrios y pueblos negros.
Otro rasgo característico de la música afroperuana son los instrumentos que se utilizan para su interpretación. Pocas veces se habrá visto instrumentos musicales de más humilde procedencia y de mayor eficacia en su ejecución. Además de la guitarra, el único instrumento heredado de los amos, los esclavos tuvieron que improvisar sonidos con lo que tenían a mano. El principal invento es el cajón que es, en efecto, un simple cajón de madera sobre el que se sienta el instrumentista y lo golpea sujeto entre sus piernas. Actualmente no se usa un cajón cualquiera, son construidos por fabricantes de instrumentos musicales y, aunque el cajón no es tan sofisticado como un violín o una guitarra, sí debe estar sujeto a ciertas condiciones que permiten su máxima riqueza sonora. No hay escuelas donde se enseñe a tocar cajón y es imposible atrapar su ejecución en las partituras. Desconocido fuera del Perú, ahora no es raro escucharlo en las composiciones de varios músicos brasileños o flamencos. El guitarrista español Paco de Lucía incorporó un cajón a su grupo hace más de diez años. Otros de los instrumentos propios de la música afroperuana son la quijada de burro (un verdadero maxilar de burro o caballo tratada para que los dientes queden algo holgados y vibren y al ser raspados con un huesito) y la cajita (una cajita de madera colgada del cuello en una tapa que se abre y se cierra rítmicamente).
La selección que incluye este disco es una amplia introducción a la música afroperuana. Canciones como Samba Malatóresponden a las raíces más antiguas y los bailes populares de los siglos XVII y XVIII como Landó,Festejo, Alcatrazo Ingá. Sin embargo, es interesante contrastar las diferencias en entre el landó de Lucila Campos y el de Chabuca Grande. LA primera alude a las más profundas necesidades alegría de y sensualidad mientras la segunda es una dulce pieza melódica y contemporánea. Las canciones que interpretan las más jóvenes con Cecilia Barrazay Susana Baca están también unidas a sus antepasados pero con ese material de base han desarrollado otras formas más actuales.
La población negra en el Perú no es muy abundante, aunque las mezclas raciales son tan variadas que es difícil ya hace tiempo hablar de las razas. Las tradiciones de música y danza negroides se han conservado en formas más originales sobre todo en pueblos al sur de Lima, la capital, como Chincha y Cañete. Pero esta historia tiene de todo menos pureza. La música afroperuana como tal está aun en formación y tiene muchos rasgos desarrollar. No es parecida a ninguna sus hermanas caribeñas o brasileñas. Suena distinto, de sus hermanas caribeñas o para atrás o mueve distinto a las personas que la bailan. Y si su historia va secretos y para adelante, para un lado y para otro, es quizá porque se está de no dejarse atrapar. Porque nos invita a la vida y a los su creación.
Fietta Jarque
(via https://open.spotify.com/album/5yJ0eAVAP7G2OR4lRcNcas?si=LxFncgR_QrKzVEBsMtXW6w)













