I’m Bringing Nini Back
Como podrán o no saber, estoy próximo a partir a los Esteits por un par de años. Eso implica una plétora de cambios a mi vida, pero hay uno en particular que, en el corto plazo, resulta muy relevante: por las próximas 6 semanas seré un Nini cualquiera.
La partida proveyó la excusa perfecta para abandonar con anticipación la esclavitud Godínez y no podía dejar pasar una oportunidad así. Vacaciones de verano largas como en la (ahora ya lejana) época de estudiante, pero con el agregado de tener algo más de dinero en el bolsillo. Ése es el sueño.
¿Por qué viene esto a cuento? Porque ser un Nini de verano significa una sola cosa: tiempo, tiempo y más tiempo. Tiempo para completar trámites (ya les contaré sobre el interminable viacrucis que es el proceso de irse a estudiar al vecino del norte), tiempo para ponerse al día con amigos y familia, tiempo para salir, para organizar despedidas, para leer esa montaña de libros atrasados que se alza sobre mi buró, para viajar un poco, e incluso, como verán, tiempo para retomar este bonito espacio que desde hace mucho tenía algo abandonado.
Mi idea es que este basto paraje de tiempo que ahora se encuentra frente a mí me permita retomar el hilo. Mi esperanza es que una vez encarrerado podamos seguir tejiendo por un par de años más y convertir este espacio en su ventana a mi vida en los helados páramos de Massachussets. Ya veremos. Por lo pronto, si eres una de las dos o tres personas que leen este rincón y llegaste hasta este punto en mi divagación te agradezco. Vamos adelante.












