Cristiano Ronaldo ya ganó el Balón de Oro
Nota: Este es un artículo que publiqué esta mañana en la página china ifeng.com, pero me pareció interesante dejarles la traducción
Cristiano Ronaldo acaba de ganar su cuarto Balón de Oro. No necesitó hacer demasiado en el partido de ayer. Anotó un gol y generó el segundo en el triunfo ante Gales. Eso fue suficiente para calificar a Portugal a la segunda final de una Euro en su historia. Y ahora, ya no importa realmente lo que pase en el partido del domingo, o en la segunda mitad de la temporada.
Sólo se necesita analizar los logros del portugués en lo que va del año. Por supuesto, el más importante es haber ganado la Champions. Es verdad que no jugó bien la final contra el Atlético, y que su máxima contribución fue haber anotado el último penal de la serie. En la liga, marcó 35 goles en 36 partidos, pero eso no fue suficiente para que el Real Madrid la ganara. En la Euro no ha sido realmente espectacular más que en le partido contra Hungría. En el resto, de regular a bueno.
Lo que sucede es que, a los 31 años, Cristiano Ronaldo ha entendido que ya no necesita hacerlo todo para ser figura. Ya no tiene que tomar la pelota en medio campo, correr por toda la banda y mandar un disparo al ángulo. Ya no tiene que tirarse buscando penalties cada vez que llega un defensa. Ya no tiene que hacer drama cuando el árbitro no señala lo que quiere.
Con el tiempo, CR7 ha entendido que obsesionarse con la gloria no es lo que te lleva a ella. Simplemente hay que hacer las cosas que se deben y la gloria llegara sola a tus pies. Por ello, en los últimos años, ha dejado de hacerlo todo y se ha enfocado simplemente en hacer lo necesario.
Contra Gales, jugó esencialmente como un número 9. Raras veces regresaba para recuperar una pelota, y cuando la tenía, ya no intentaba ganar con potencia, sino que esperaba a tener situaciones favorables para resolver el partido. Con esa paciencia que tanto le faltó en una buena parte de su carrera.
Eso fue suficiente. Después de un primer tiempo en el que prácticamente no tocó la pelota. Dos jugadas fueron suficientes para marcar el rumbo del partido. La primera, su espectacular remate de cabeza en un tiro de esquina al minuto 50. Cristiano sabe que tiene una potencia de salto espectacular y también que sus compañeros lo buscarán cada vez que puedan. Así, esperó el momento y cuando la pelota le llegó separó los pies de la tierra y puso la pelota en la red. Un gol de olfato puro.
En el segundo gol, aprovechó el conocimiento que ha adquirido sobre dónde puede llegar un rebote. Mientras sus compañeros atacaban, él se paró frente a la media luna del área, intuyendo, como tantísimas otras veces, que la pelota caería en ese lugar. Así fue, y Cristiano hizo lo de siempre; la controló con su excelente técnica y mandó un disparo. El tiro no fue bueno, pero ahí estaba Nani para transformarlo en gol.
Dos acciones que quizá no hubieran sucedido en otros años. Hace tiempo, Cristiano hubiera tratado de ser lo que fue Gareth Bale hoy. El galés, tan parecido a CR7, estuvo en toda la cancha y fue, sin duda, el mejor de su equipo. Pero fue incapaz de marcar la diferencia en los momentos importantes. El portugués tuvo dos, y las dos se transformaron en gol. Y eso sólo lo dan los años.
El domingo, ante Alemania o Francia, Cristiano se puede encumbrar en la gloria. El triunfo no sólo le daría el Balón de Oro sino que le permitiría entrar legítimamente en la discusión sobre quién es el mejor jugador de su época. A final de cuentas, Messi nunca ha ganado nada con su selección y Ronaldo podrá presumir un título de Europa.
Pero aún sin ganarlo, tiene seguro el máximo galardón al jugador del 2016. Por lo que hizo y por lo que dejaron de hacer los demás. ¿Quién puede ser su adversario? Messi no sólo perdió la final de la Copa América sino que el Barcelona cayó en la Champions y ayer se anunció su condena por problemas de evasión de impuestos. ¿Quién querría votar por él con esos antecedentes?
Luis Suárez, pese a su excelente temporada con el Barcelona, ni siquiera pudo jugar la Copa América con Uruguay. Neymar no estuvo ni cerca de los números de Cristiano y se puede afirmar con seguridad que no es ni siquiera uno de los dos mejores jugadores de su equipo. Bale habría tenido chance si Gales ganaba el partido de hoy, ese duelo directo contra el propio Cristiano. Perdió, y ahí terminó la discusión.
Así, el número 7 del Real Madrid tiene la gloria garantizada. Y lo que resulta más curioso es que está claramente en la parte descendente de su carrera. Al verlo jugar uno puede darse cuenta de que ya no es el jugador que era. Su más grande mérito es, precisamente, haberse dado cuenta de que ya no lo necesita. Se ha convertido en un diablo viejo, pero quizá más peligroso. Y los premios han comenzado a llegar.
Por supuesto, aún intenta tiros libres de 40 metros y hace berrinches cuando sus compañeros no le dan la pelota. De otro modo, Cristiano habría dejado de ser Cristiano. Pero eso ya no es la parte más importante de su personalidad, como lo fue muchísimos años. Hoy, lo que ha hecho a CR7 el mejor jugador del mundo es su cabeza, y no precisamente por el maravilloso remate con el que anotó su gol contra Gales, sino por lo que hay dentro.









