La quiero, pero no quiero esto de esta forma.
Acepto sus heridas, defectos, miedos e inseguridades, no acepto que las plante en mí.
Su confusión me agobia, sin embargo, soy consciente y paciente. Pero hay días como esté en que simplemente no puedo.
Podría culparla, pero ella siempre me ha dejado claro su posición.
Es tan absurdo saber que siempre estaré ahí, aunque no lo merezca.
No importa cuánto la evada, cuánto luche por ya no estar para ella. Siempre está en mi mente, como si fuera mi canción favorita, mi color preferido o el lugar donde al final me siento bien. En qué momento se volvió en esto?
Son tantas las veces que he dicho odiarla, pero todos sabemos que no es verdad. Haría lo que fuera porque siempre se sienta bien y tranquila.
Pero su final no soy yo, es lo único de lo que tengo certeza