El agua lo sana todo.
El estruendoso ruido de la alarma me despertó, pero fue la brillante luz del sol de la mañana lo que hizo que me levantara. La cama es lo suficientemente alta para que mis pies no lleguen al suelo cuando me siento. Y no fue, hasta que salté para pisar el suelo, cuando me estremecí de dolor. Mis pies estaban llenos de ampollas y rozaduras. Quizás, el sueño que tuve, era mas real de lo que me imaginé. Entonces, tendría sentido que mis pies fueran en este momento la peor manera de sostener mi cuerpo recto. Debía darme un baño, el agua lo sana todo, el agua me sana, es mi elemento. Tardé en llegar al baño, casi se me cruza por la cabeza el ir arrastrándome hasta allí, para no sentir ese dolor, que me impedía caminar, que impedía avanzar.













