" Inhalas lento, exhalas profundo y el polvo lo botas de tu interior ahuecado cómo pan de cada día. Toses, tragas. Ya no queda nada, estás vacía por fin.
Cargas con un alma agotada, con la vida hecha jirones de lo que debió ser y con un corazón seco, quemado al frío en el que lo resguardaste, pretendiendo que aún tiene algo para dar, fingiendo que queda para dedicar y corresponder. Deseas, en el fondo del último sentimiento que aún conservas, que sea cierto, por el gusto de mentirte lo exhibes, lo usas, engañas...
Respiras profundo, suspiras y tu aliento fluye frío en un mar de cándidos rededores.
Sabes que lo has dejado morir, que ha sido tu culpa y aún buscas manos para quitar de encima esa sensación.
Sería más fácil si pudieses deshacerte de tus mentiras, de tus pretenciones y el corazón que con falsos romanticismos has tratado de encontrar algo que nunca quisiste más allá del gusto por la experiencia. Sería más fácil si pudieses desencadenar lo que has provocado con egoísmos y un amor equivocado, al que mataron de la forma más indiferente posible. Sería más fácil si pudieras dejar ir todo lo que deberías ser, si pudieras olvidar lo que esperan de ti y quieren para ti.
Sería más fácil si pudieses desvestir el témpano de hielo seco que disfrazas de corazón, de sentimientos, de amor, y demostraras que puedes seguir sin necesidad de todo aquello. Que puedes seguir a base de emociones fuertes y sentimientos básicos.
Sería más fácil si nada trajera consecuencias, sería más fácil si lo que decidieras no influya en los demás. Sería más fácil si te dejaras consumir por ese helar abandonado y pretender que nada de lo que vaya a pasar te importa.
Inhalas profundo, exhalas lento y espantas la escarcha aglomerada en tu garganta. Aprietas el corazón y tratas de no hacerlo polvo. Toses, tragas. Estás vacía, ya no queda nada por fin. Pero no es correcto..."
—A. June (Después de medianoche, antes del amanecer)