“Mi madre lo decía: hay un reloj de esperar y otro de despedirse; el de esperar siempre atrasa.”
"Los árboles mueren de pie", Alejandro Casona

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“Mi madre lo decía: hay un reloj de esperar y otro de despedirse; el de esperar siempre atrasa.”
"Los árboles mueren de pie", Alejandro Casona
2746- Por ejemplo, a veces, estando conmigo a solas, con tus manos entre las mías, como ahora, hemos pasado horas enteras en silencio, sin decirnos una sola palabra, pero sin sentir el vacío entre nosotros. Y a eso llamo yo cariño, ¿comprendes? A esa plenitud tranquila, que sólo siente uno... Entre los suyos.
(Alejandro Casona)
PEREGRINA.—Una vez era un pueblo pequeño, con vacas de color de miel y pomaradas de flor blanca entre los campos de maíz. Una aldea, tranquila como un rebaño a la orilla del río. FALÍN.—¿Como ésta? PEREGRINA.—Como ésta. En el río había un remolino profundo de hojas secas, adonde no dejaban acercarse a los niños. Era el monstruo de la aldea. Y decían que en el fondo había otro pueblo sumergido, con su iglesia verde tupida de raíces y sus campanas milagrosas, que se oían a veces la noche de San Juan… ANDRÉS.—¿Como el remanso? PEREGRINA.—Como el remanso. En aquella aldea vivía una muchacha de alma tan hermosa, que no parecía de este mundo. Todas imitaban su peinado y sus vestidos; los viejos se descubrían a su paso, y las mujeres le traían a los hijos enfermos para que los tocara con sus manos. DORINA.—¿Como Angélica? PEREGRINA.—Como Angélica. Un día la muchacha desapareció en el remanso. Se había ido a vivir a las casas profundas donde los peces golpeaban las ventanas como pájaros fríos; y fue inútil que el pueblo entero la llamara a gritos desde arriba. Estaba como dormida, en un sueño de niebla, paseando por los jardines de musgo sus cabellos flotantes y la ternura lenta de sus manos sin peso. Así pasaron los días y los años… Ya todos empezaban a olvidarla. Sólo la Madre, con los ojos fijos, la esperaba todavía… Y por fin el milagro se hizo. Una noche de hogueras y canciones, la bella durmiente del río fue encontrada, más hermosa que nunca. Respetada por el agua y los peces, tenía los cabellos limpios, las manos tibias todavía, y en los labios una sonrisa de paz… como si los años del fondo hubieran sido sólo un instante.
Alejandro Casona, La dama del alba
Memes de La Dama Del Alba
¿Y qué quieres que haga con todas las palabras que me están escociendo aquí? ¿Tragármelas? ¡A volar, aunque nadie las oiga! Lo que no se dice se pudre dentro, y es peor.
Alejandro Casona, La Barca Sin Pescador
La barca sin pescador
por Alejandro Casona
“Los árboles mueren de píe”, de Alejandro Casona.
Dígalo, dígalo sin miedo; tal como va el mundo todos los que no somos imbéciles necesitamos estar un poco locos.
Los árboles mueren de pie, Alejandro Casona
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