De nuevo “Haz lo que quieras”, el más sublime y austero precepto ético jamás pronunciado, más allá de ser aparentemente licencioso, es entendido después de un análisis, como “toda la ley”, la única suficiente garantía para la acción humana, el autoevidente Código de Derecho, la identificación del Destino con el libre Albedrío, y el fin de la Guerra Civil al interior del hombre al nombrar el canón de la Verdad, la conformación de la cosas consigo mismas, para determinar cada uno de sus actos “Haz lo que quieras” es pedir que las estrellas brillen, que los viñedos produzcan uvas, que el agua llegue a su cauce; el hombre es el único ser que ha porfiado para ponerse en contra de sí mismo.
Alesteir Crowley.














