Nunca confíes en la palabra de un féerico, ni mucho menos en su comida. No es un dicho popular, pero debería serlo. Al menos lo será para los asistentes a la fiesta de San Valentín de este año en la ciudad. Intoxicados por la comida experimentaron varios tipos de amor, dando rienda suelta a sus emociones.
Almendra Pierce
Creo que llevo abrazando a todo aquel que se me cruza, sin poderlo evitar hasta que me encuentro a una chica rubia, tan hermosa y linda, aunque no parece de buen humor. Me pregunto por qué. No parece querer abrazos pero no puedo controlar este impulso de querer hacerlo.
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No entiendo muy bien porqué estoy con estas chicas desconocidas. En realidad, lo que no entiendo porqué estoy agarrada de la mano con ellas tan felizmente. De todas formas me dejo ser, girando con la pelinegra tan contenta. Río, divertida por la situación “¿Cómo puedo hacerte feliz?”
Nyx Barnett
Todo estaba lleno de corazones, purpurina y una cantidad insana de objetos rosas. Como si un unicornio hubiese vomitado allí mismo. "Más les vale servir cantidades industriales de alcohol, o van a empezar a rodar cabezas."
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Pestañeó confusa, mirando a las dos mujeres que tenía delante. ¿Acababa de abrazar a las dos? No. No podía ser. No tendría sentido. Ella no abrazaba a la gente, y mucho menos a desconocidas. Debía estar alucinando. Si, exacto. Era eso. Seguro.
Alice D. Blake
Esto era una complete locura porque estaba molesta y ni siquiera podía ella misma entender porqué. Había empujado a la otra chica y además como si no tuviera poco había aparecido una mas a abrazarla ¿Qué le pasaba a todo el mundo en ese lugar? Comenzaba a pensar que debía marcharse, no solo porque todos ahí eran unos idiotas sino porque ella tenía gana de romperles la nariz a esas dos chicas que estaban frente a ella.
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Aquel chocolate tenía un sabor intenso, algo que hizo que me sintiera divertida, era como fuego que se extendía por su cuerpo. Volví a mirar a la chica que había venido a abrazarla, no me había dado cuenta lo hermosa y sensual que era. Había estado tan perdida entre la furia y el desconcierto que no había notado su esbelto cuerpo y su sonrisa llamativa. Dios, daría lo que fuera por quitarle ese vestido.














