El deseo de servir
Lecturas del día (20-oct-2020): Ef 2, 12-22 / Sal 85[84], 9ab-10.11-12.13-14 (R. 9) / Lc 12, 35-38
«Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentra en vela» (Lc 12, 37)
Nos pide nuestro Señor algo que parece sencillo, pero en la práctica resulta difícil, y tiene que ver con permanecer en vela o vigilar, pero… ¿qué tenemos que vigilar? ¿A qué debemos estar atentos?
El Evangelio de hoy nos pide que estemos atentos para la llegada de nuestro Señor, nadie sabe el día ni la hora dice la Palabra, por eso todos los cristianos debemos estar con los sentidos disponibles para atender al llamado en forma oportuna. Sin embargo, actualmente es fácil distraerse con el ruido del mundo, las redes sociales ocupan parte importante de nuestro tiempo, así como el consumismo, las vanidades, y todas esas actividades que a la larga nos roban la posibilidad de tener un encuentro intimo con Dios.
Perdemos la capacidad de ver y de escuchar lo que Dios ha preparado para nosotros porque centramos nuestra atención en todo, menos en las cosas que vienen de Él, a veces también pasa que nos acomodamos y sentimos que todo en nuestra vida está bien y dejamos de preocuparnos por el servicio a los demás, dejamos de reconocer en el prójimo el rostro de nuestro Señor.
Vigilar entonces es entender que en cualquier momento vendrá el Señor a nuestro encuentro a pedirnos cuentas de lo que hemos hecho en nuestro paso por la tierra y a partir de esta premisa, interesarnos por hacer que todas nuestras actuaciones le resulten agradables, es vencer el sueño que nos produce la indiferencia hacia la necesidad del hermano, es reconocer que Jesús está presente en todo, en los buenos pero también en los malos momentos, es siempre tener la lámpara de la esperanza encendida porque reconocemos que Él nos da fortaleza, nos acompaña y vela a nuestro lado, porque Él que ama acompaña y no abandona.
Quien duerme corre el riesgo de ser tentado por el enemigo, por eso Dios a veces nos sacude de la somnolencia y de la rutina, enfrentándonos a situaciones que nos exigen dejar atrás los miedos, la indiferencia, y revestirnos del espíritu de valentía propio de quién sigue a Jesús. En el mismo sentido el estar vigilantes nos ayuda a reconocer la necesidad del hermano e infunde en el corazón el deseo de servir.
Por: Andrea Lasso Guerra – Pastoral Provida Parroquia Inmaculado Corazón de María, Barranquilla – Colombia.
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