Amar a Dios de verdad
𝐄𝐥 𝐚𝐦𝐚𝐫 𝐚 𝐉𝐞𝐬𝐮́𝐬 (𝐃𝐢𝐨𝐬) 𝐝𝐞 𝐯𝐞𝐫𝐝𝐚𝐝.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?
23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
Juan 14: 21-24 RVR 1960
El amor a Dios no es un sentimiento bíblicamente hablando, muchos pueden decir "Yo amo a Dios" o "Yo amo a Cristo" pero el que verdaderamente ame al Señor guardará su palabra. Está diciendo que quien obedece al evangelio, aquel que obedece la palabra de Dios, aquel que hace las cosas que Dios manda en su palabra es aquel que verdaderamente lo ama. En otras palabras, aquel que obedece a Dios es quien ama a Dios.
En el griego original de las escrituras la palabra "guardar" es τηρεω (tireo) Significa: Echar un ojo a, vigilar y, por lo tanto, guardar, mantener obedecer. Particularmente ver, observar atentamente; mantener los ojos fijados en.
Entendemos también que aquellos que amen a Dios estarán pendientes de su palabra, custodiándola y obedeciéndola, ya que ella es luz.
Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Salmos 119:105 RVR 1960
Por eso entendemos que para no ser engañados en estos tiempos es necesario nacer de nuevo (recibiendo a Cristo de todo corazón) y estar atento, pendiente y guardando lo que Dios dice por medio de su palabra, la cual es la Biblia.
De cualquier manera, cualquier esfuerzo natural por mantenerse obediente a la palabra de Dios es imposible, ya que sin la aceptación y la fe honesta en Cristo Jesús no podemos recibir a Aquel que nos guía a toda verdad: el Espíritu de Cristo.
No en vano Cristo dijo:
Juan 15:4-5 Reina-Valera 1960 4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer
Que el Dios verdadero, Jesucristo los esté bendiciendo. Hasta la próxima. ☺




















