Perderse en la fastuosa amistad de una Biblioteca
Perderse en una biblioteca es un sueño perfecto. Es un tiempo atemporal donde amigos te embriagan en silencio con su perfume, envolviendo a su vez a la imaginación y la curiosidad. Poco a poco, los personajes aparecen para que el ser pueda convivir con ellos y conozca de esta forma sus historias.
El lector los escucha, se interesa y les pregunta. Pregunta sin descanso en sus ansias por conocerlo todo. Intentando saber lo absoluto. Luego, los fantasmas de los autores hacen su aparición y la potencia del artífice les muestra su más grande respeto, admiración y amor. Lo miran con compasión, como si éste fuera otra idea surgida de su mente, creada para otra historia o como parte de una.
Los lectores perduran las obras. Pero los grandes maestros exigen a cada uno de forma individual que sean afables y comprometidos. Si leen lo que han escrito, aseguran a sus pequeñas ideas que les dan la llave para abrir su intimidad y conocerlos plenamente. No se puede defraudarlos. Ellos creen en las extensiones de cada uno y por eso les han confiado su confianza.
Por eso, estar olvidado, perdido en esta fastuosa amistad que forma parte de la esencia de una biblioteca, es descubrir en qué lugares habita cada libro, como si se estuviera explorando un bosque mágico en donde poco a poco se manifiestan imaginaciones cautivadoras, dando orgullosas una invitación para conceder su conocimiento.
-Ruby García-Rosa















