Mañana me dirás que miraste la noche, que miraste su cuerpo: extraño & sometido, curiosidad antigua de dos senos que vibran.
Mañana me dirás que no existe el mañana...
Mañana me dirás que su cuerpo fue tuyo, que bastaba lo extravagante para hacerla reír, que bastaba el ahora, que bastaba el otoño, que bastaban tu & ella.
Te veo aquí sonriendo, imagen de espejo.
Mañana me dirás todo lo que supiste, escuchaste & viste detrás de las cortinas, lo que no se repite, lo que no vuelve; una vez a solas pesa más en la memoria...
Mundo perfecto para lo fantástico, para la difícil gravedad.
Mañana me dirás lo que no sabes, lo que has visto vivir en otros pechos, la pareja que se lleva el amor a los rincones y esconde el amor bajo los puentes.
Mañana en la ciudad humeante, alto & huesudo y melancólico, oculto & desaliñado y misterioso, dirás tu mandamiento; inaudible por tu risa, exacto cuando el camino de tu burla se equivoque, recordable ante todo por lo inútil de ser o postergarte.
Vasta visión para tu vasta pérdida.
Mañana me dirás que el mañana ha pasado.
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