Te juro que te quiero, pero me canse.
Éramos de esos que se odian tanto como se desean.
Destinados a pelear cada 5 minutos, y terminar a carcajadas como si se tratara de hacer un serio y ver quién aguantaba más. Quedarnos días sin hablar, y esperando a que uno de los dos decidiera bajar la guardia y perdonarnos con un “te extraño”.
No soportaríamos perdernos, porque nos necesitamos mutuamente. Estar siempre cuando el otro tiene días malos y hacerlos buenos. Y amarnos con intensidad cada vez más. Y si uno de los dos necesita algo, siempre estar, no importando la hora o la circunstancia, el problema o el inconveniente, porque nuestro amor nos mantenía unidos.
Un amor diferente, raro, muy raro. Pero nos queríamos a nuestra manera.
Fuimos de esos, de esos que se desean tanto como se odian. Pero me canse.