Análisis de una Soltera III
Otra relación intensa pero fugaz que se termina y nos deja más cerca a un futuro lleno de gatos, pero para no concentrarnos tanto en el nuevo vacío de nuestra cama, decidimos volver a nuestro viejo y querido Tinder, ¿Por qué no?, ah! pero hay muchas razones al “Por qué no”. A continuación, Os presentamos los distintos perfiles de Tinder Boys que alimentan esta plataforma:
El “Hola bombón”: Ok, lo hiizo, decidió empezar una conversación con la frase más terraja que puede haber, pero, vamos a no ser tan malas, demosle el beneficio de la duda, quizás los nervios le jugaron una mala pasada, intentamos continuar la conversación como si nada pero este individuo parece no poder ver más allá del físico de una, haciendo declaraciones de amor a primera vista y “shocks por tanta hermosura”. Lo mismo da si estás hablando de la guerra en Irak o que te comiste un pancho, su cabeza no puede almacenar tanta información más que el tamaño de tus tetas.
El “Xq, q, x?”: Señores, si tienen más de 16 y piensan que abreviar el porque, que, y por es mucho trabajo y esto es chévere..se lo dejamos claro: Toménse el trabajo. No hay nada más incogible que ver como un hombre de más de 30 te habla en idioma pendejo. Pd: Ténganse en cuenta que el “Hola Bombón” y éste espécimen suelen ir de la mano, a la misma vez que bastantes horrores de ortografía pueden aparecer, tales como “Actora” “hibamos”..mejor no entrar en detalles.
El “Deportista”: Lo ves, esas fotos con sus pelos mojados al viento y tabla de surf tientan mucho como para dejarlo pasar, aunque una vocecita en tu interior te dice “Con éste no corre un Netflix & Chill ni por decreto”. Enseguida empiezan a hablar y con eso, sus interrogatorias sobre que deportes hacés, y vos que estás del otro lado del teléfono comiendo chizitos panza pa’rriba adentro de un cuerpo que no se ejercita desde el liceo, no sabés bien que responder. Decidís ser honesta (te da hasta paja pensar en un deporte de mentira) y parece no poder superar su asombro ante tu sedentarismo. Sus discursos de comida macrobiótica, vida sana y ejercicio te resultan agotadores con solo leerlo.
El “Enamorado de sus Six Pack”: Suelen ir de la mano con los deportistas, pero el echo de que todas sus fotos sean de sus abdominales trabajados le otorgan una categoría propia. “Pero este tipo tiene cara?” pensás, y mejor ni darle un corazoncito, ya tiene a alguien que está embobado con él: Él mismo.
El “vieja escuela”: Bastantes peligrosos, parecen bien, te saca un par de risas, se pasan los teléfonos y se adentran en el mundo del Wp. Pasan los días, agarran confianza, y empieza algún audio que otro, en donde empezás a escuchar unos “pa qué..” “la calor”..y algún chiste homofóbico y sexista. De repente te arrepentís de esa cita coordinada y decidís cancelarla, no sin antes unas preciosas reacciones machistas por su parte.
“El que vive lejos”: Gracioso, inteligente, agradable a la vista, varios idas y vueltas de mensaje, todo parece ir bien. Hasta que ves que se encuentra a 118 km, ingenua preguntás “Me aparecés lejos, que bueno, andás de vacaciones?” a lo que te contesta “No, vivo en Ciudad de Maldonado”. Te recuerdo que vos estás del otro lado comiendo chizitos panza pa’rriba y te da hasta paja pensar algún deporte de mentira..Conversación terminada.
El “Optimista”: Aquel que siempre tiene una respuesta muy positiva para todo.. “Dejé el laburo” “Tenés días de vacaciones!” “Se murió mi gato” “Pensá en toda la plata que vas a ahorrar en comida para gatos”. Agotador, simplemente agotador, a veces solo queremos encontrar un cínico y pesimista como nosotras.
El “Conocido”: Lo viste, te vió, es tu jefe o el mejor amigo de tu hermano. Vamos a pretender como que nunca nos vimos.
Dejen, mientras tanto, cuchareamos con los que nunca abandonan...