¿San Valentín con un Tinderboy?
Yup.
Ok, no se alteren. En pareja o soltera siempre aborrecí esa fecha, y este año no fue la excepción. El echo que haya pasado San Valentín con un Tinderboy fue PURAMENTE casualidad, lo juro solemnemente.
Retrocedamos hasta localizar a uno de nuestros primeros Tinderboys desde que me dejó el Petizo: Santiago. Se acuerdan de él? Carrasquito?, en fin, a primera impresión un chetito (aunque muy dulce) con el que no parecía tener mucho feeling y a quién intenté echarle fly sin mucho éxito.
Un día random de la semana (no me pregunten por qué) me levanté con el mejor ánimo en cuánto a los hombres y decidí por qué no darle una segunda oportunidad a Santiago, después de todo parecía un buen pibe, siempre teníamos temas de conversación…aunque la atracción no pareciera estar...todo muy apelante.
Coordiné una salida. Santiago me fue a buscar desde Carrasco hasta Ciudad Vieja, (Repito: es un pibe muy muy dulce) y de ahí salimos a tomar algo…cabe destacar que hicimos el gran “tour de bares” y la salida terminó con nosotros muy en pedo en una suerte de franeleo adentro de su auto. ¿Alguien dijo adolescentes de 15 años? :)
En fin, obviamente un final de salida de este calibre en una persona que no coge hace un mes (moi)…reaviva el espíritu; Por lo que dos días después lo estaba invitando a mi casa (ok, somos todos adultos, ya sabemos para qué). Pero cuestión, que esta vuelta no teníamos alcohol desinhibidor que nos dejara más propensos, y nos colgamos hablar, tanto es así que fue ver los primeros rayos de luz de la mañana lo que nos hizo activar las cosas.
No voy a contar detalles, no sería digno de una dama, lo único que voy a contar que viví en carne propia una de las escenas de Emma Stone y Ryan Gosling, donde él se saca la camiseta y ella pira con que parece photoshoppeado? Esa!
Fue algo muy similar, en algún momento me olvidé que Santiago me había contado que era deportista, y se ve que su humildad omitió lo MUY deportista que es en verdad. Mi cara en ese momento fue algo así como:
Y una acá con un cuerpo que no se ejercita desde los 17 y la pancita cervecera…Matenme.
Avancemos (avisé que no iban a haber detalles), post sexo: muchos muchos besos por su parte: Ok, si todavía no les quedó claro, soy muy fría y bastante conchuda en verdad, sobre todo cuando RECIÉN conozco a alguien, no me nacen los besos y el cuchareo post sexo, necesito mi espacio y al parecer con este chico, una Paso de los Toros urgente.
De la mejor forma trate de prescindir de tanto besuqueiro y hablar de otra cosa cuando Santiago interrumpe de la nada con un “¿Te puedo decir ‘Chiqui’?”
¿Ah? ¿Chiqui? ¿Whut? Dónde está esa Paso? Nadie pero NADIE me dice “Chiqui”, evaaa, mucho menos alguien que voy viendo cuatro veces.
Pero estaba taaan divino que decidí no echarlo de mi cama, no me juzguen, vamos a ver si la próxima que estén con un Adonis en pelotas lo patean a la mierda..mjj.
En fin, Santiago rápidamente cae dormido y cuando quiero acordar unos gemidos de lamento se empiezan a escuchar; Al parecer cuando está dormido a Santiago lo posesiona el espíritu de una adolescente de 13 años que llora por One Direction. ¿Qué mierda Santiago? No podés lucir así y gemir de esa manera.
Cuando despertamos era San Valentín (¿Ven? Dije que fue por accidente…) Y con los comportamientos del día anterior tenía mucho miedo que me deseara un “Feliz San Valentín” Pero Santiago es un chico inteligente y algo de mi conchudismo capta, por lo que decide no hacerlo (Thanx god).
Lo despido con un abrazo, me roba un piquito, aghh, ya nos saludamos con un piquito?, ok. Y me comunico con el ejército de amigas expectantes que me aguardan por Whatsupp.
“Y? Lo queremos?” “Lo re queremos es un dulce el chabón, pero algo no me cierra” Contesto. “Capaz que tenés que seguir evaluándolo..desnudos…cogiendo” Salta otra amiga, “Todas las veces que sean necesarias!” Contesto.














