Dosmilsiempre...
En la promesa del amor,
me encuentro en otra línea,
recordando memorias inexistentes,
mis sueños plasmados en el epitafio de mi yo de antaño.
Hundiendome esta noche en lo ordinario de mi cama,
He perdido otra vez la calma,
esperando un cálido abrazo curandero,
unos labios qué me digan "te quiero".
Pues las luces de las ciudad prenden y mueren,
el sol sale y desaparece junto a mi,
se desvanece el tiempo y llega el deseo,
como un bello oasis,
nunca llego,
nunca me ha dado nada,
solo un último suspiro,
en el quizá encuentre mi tesoro.
Mi corazón como un ejemplo interminable,
de la tragicomedia más delesnable,
aún late creyendo en la fe,
como faro abandonado,
esperando a ser avistado.












