Es un alivio divisar la puerta de salida, después de un largo día en donde la principal luz a la que está expuesto es la de su pantalla. Irónicamente, se somete a la de su celular, leyendo los mensajes que se ha perdido durante las horas laborales. Solo alza la mirada para despedirse de aquella figura que se encuentra en la entrada. El reconocimiento llega tarde por segundos, en donde se convence que la mirada le ha jugado una mala pasada; cabellos rubios, largos, esa perfecta quijada, un entrecejo que parece permanente fruncido. Rápidamente le vuelve a mirar. “¿Wyatt? ¿Qué—? Te dije que estábamos conectados. El jodido universo sigue haciendo lo suyo.” Y detrás de la sonrisa se ocultan esos pensamientos, la creencia de que nunca lo volvería a ver después de aquella noche. “Es... es bueno verte.” @sunfl8wr















