Manéjese con cuidado, pieza frágil.
Te miro
y solo pienso que te han roto tanto que ya no te molestas en preguntar
en qué beso quedaron tus piezas,
y me pregunto si no te cansas
de llevar colgando en la sonrisa,
todos los intentos de que te quieran aunque sea un poco de lo mucho
que tú has sabido querer.
Y cuando te veo estallar en llanto
no puedo evitar pedirle a la vida,
que ojalá que algún día
te quieran tanto
que le tengas miedo a tocar al amor para no romperlo,
en lugar de huir de nuevo para que no te toque y te rompa a ti.
Que ojalá que a la próxima persona que te quiera, quererte le sepa a magia,
y que no busque tenerte, sino cuidarte
sabiendo que la diferencia entre ambos,
es que una se aferra a que seas suya hasta que te rompe
y la otra se aferra tanto a que no te rompas, incluso si eso implica romperse ella.
Y que si te tocan sea con el afán de ser impacto que expande y resuena,
y no con uno que sea para achicarte y callarte,
que si te buscan sea para encontrarte en donde no sabías que habías estado
y no para perderte donde siempre supiste que habías caído.
Y aunque la vida insiste en marcarte como pieza frágil solo porque te han roto,
se le ha olvidado que tu amor también corta, y lo que corta deja marca
para recordarle a quien te ha roto,
que a aunque a ti te ha salido caro amar,
es imposible irse de ti, sin salir marcado.
-Sigueme en Instagram para leer más de lo que escribo














