Pedí prestado un taladro y coloqué a la salida de mi cuarto un espejo dorado muy glamouroso que Yolibel se encontró en la basura posteriormente a que me vio tener una crisis de vestuario llorando por no tener un espejo ya que al anterior, por no colgarlo adecuadamente con un taladro, un día se cayo desde metro de altura. Me indigné con la semana de mierda coronada con los supuestos 7 años de mala suerte que en mi vida y transito temporal real se tradujeron en varios meses de despersonalización corporal, disforia, ke weá, de mi cuerpo gordo actual hasta este instante donde logré colgar un espejo, dorado, muy glamorouso que Yolibel se encontró en la basura.
Agarré tres lapiceras a ver si alguna anda. Me miré fijamente y traduje: el pelo me creció, ya casi pasa a los hombros; ya no soy morena, sino rosa. En nuestra hora de ciber con Ou miramos toda una carpeta de mi disco externo que se llamaba “Selfies y webcamtoy”. 4 años de selfies, tremendo. Concluimos en que este ultimo año era el que más me había cambiado el rostro. Pensamos que podía ser el color de pelo, algo en la piel o las ojeras, la sensación de vejez prematura sin fundamentos o el reflejo de todas las decisiones tomadas.
1. Te salís de la esfera y estas cada vez más lejos. Te despertás, no sabes que hora es pero abrís la carpa y estas en un monte frente al lago. La carpa es tu casa hasta que puedas construir. La auto-promesa de dejarlo todo esta cada vez más cerca, y vos que siempre quisiste ser libre habías empezado a entenderlo.
2. Moreno, estas en Moreno. Ella lee poesía a medios-gritos. En la calle no hay nadie, es un barrio medio perdido y hace bastante frío. Vos no te recuperas del todo pero un poco sí. Habitas el silencio pero se acerca a vos y dice, mirándote a la cara: "personas así no se ven todos los días, personas así no se olvidan". Se te pone la piel de gallina viendo en un TV mental la seguidilla de recuerdos que las unen. Hay neblina, es hora de irse.
3. Todo el futuro llegó. Los deseos y las promesas son ciertas. Llegás, te lavas los dientes, esa dentadura que parece piola pero un diente ya no tiene nervio: todo lo que no pudiste solucionar, todos los problemas que arrastraste, todo lo que viste, todo lo que oíste, todo lo que pensaste. Decís buenas noches. La cotidianidad calma al pánico. Respiras. Un micro viaja hacia vos, en unas horas tocarán tu puerta. Despierta descansada, porque mañana tenes que hacerte cargo de todo lo que prometiste. Se escucha el bullicio de la calle, es feriado. Si cerras los ojos sabes que podes abrazar a tu mamá, debe estar en su casa durmiendo. Todo lo ves en imágenes tan claras.
Ayer en el taller audiovisual, escribiendo en el cuaderno que elegí para hacer mis anotaciones (un cuaderno negro anillado, muy hermoso, que contiene 3 intentos de aprendizajes que nunca lograron terminar sus hojas: Sociología de la educación, Taller de iluminación y, actualmente y muy compenetrada, Taller de realización y montaje audiovisual) encontré un escrito con fecha del 19/05/2015 a las 18hs que dice: "Esos ojos de tener encima todo un pasado ancestral y un millón de muertos. Sangre y huidas. Esa espalda pesada, cansada, como si no pudiera soltar nada." Pienso: ¿Dé eso se trata, en parte, el paso del tiempo? ¿Soltar? ¿Desapegarse?
Todo lo construido tiene forma
y ya no sos la misma,
ya no sos la misma,
ya no sos la misma.
Atea aserrima, Nihilista introspectiva. Descreída, torturadora. Proactiva. Cada piel te cambia un poco, cada silencio te abraza distinto. Todo este devenir te gusta. Sos muy clara, sabes lo que queres y estas autoregulandote muy bien. La pregunta de "Y vos, ¿cuantas veces te quisiste suicidar?" ya no merece ser contestada pero si, nunca vale dejarse de preguntar cosas.
Me enredo en las sabanas, me lleno de calor, invoco dormir. Que el futuro, siempre devenir mágico, tenga cuarzoromiel para darnos.
Cariño, masturbate una vez más con mi concha.