ANTONIO MORENO
LA PRIMERA ESTRELLA ESPAÑOLA
1926. DELANTE DE SU CASA
MAR DIAZ CON EL MATERIAL RESCATADO
No ha sido muy abundante a lo largo de los años la lista de españoles que han acudido a la fábrica de sueños en busca de trabajo y fortuna y muchos menos los que lograron encontrar el triunfo en Hollywood. Pero no solo Bardem, Penélope Cruz, Banderas o Bayona han triunfado allí; mucho antes lo logró Sara Montiel y en los tiempos del incipiente sonoro fueron varios los triunfadores en Los Ángeles. En diferentes facetas alcanzaron sus objetivos: Conchita Montenegro, Edgar Neville, Luis Buñuel o Jardiel Poncela. Incluso varios años antes que estos hubo otro español que alcanzó el mayor triunfo de todos y es un personaje prácticamente desconocido.
En 1995 apareció un libro de Alvaro Armero, Una aventura americana. Españoles en Hollywood. Unos años después la directora Mar Diaz lo leyó y encontró unas referencias al primer español que se desenvolvió en Hollywood. Se interesó por conocer con más profundidad al personaje y terminó realizando un documental sobre el mismo. En el año 2016 Mar Diaz lo presentó con el título The spanish dancer y en él nos contó la historia de una estrella de los primeros años de Hollywood totalmente desconocida para el público: un español del que sus compatriotas no teníamos información alguna. Un español que trabajó con Griffith y que se despidió del cine con Ford (Centauros del desierto) y que fue el galán oponente a Greta Garbo o Gloria Swanson: ANTONIO MORENO. A él le vamos a dedicar nuestra historia de hoy.
Según refiere Diaz la ausencia de datos, la pérdida de la mayoría de sus películas, la censura española que prohibió muchas de ellas y el escaso contacto que tuvo durante muchos años con su país de origen, labraron las condiciones para que su figura fuera olvidada casi por completo. Mar Diaz lo rescató y nosotros hoy le dedicamos este pequeño espacio a su memoria.
Antonio Moreno nació en Madrid en 1887 y los primeros años de infancia los vivió en Sevilla. Su padre murió cuando Antonio solo tenía 7 años y tuvo que ayudar a su madre vendiendo pan por las calles. Se trasladaron a Los Barrios, en el campo de Gibraltar y allí su madre conoció a dos empresarios norteamericanos que se ofrecieron a costear el viaje de Antonio a Nueva York. A la ciudad de los rascacielos llegó en 1902 en plena adolescencia, con 14 años, Antonio Moreno para buscarse un futuro mejor del que podía esperar en tierras andaluzas. Allí trabajó en varios oficios, entre ellos mozo de hotel y cobrador de la compañía eléctrica. Regresó a España por poco tiempo, pero ya decidido a volver a tierras americanas para asentarse allí. En el barco en que viajaba conoció a dos actrices norteamericanas que seguramente impactadas por la apostura del incipiente galán español le abrieron las puertas del teatro en Nueva York. De esa forma se inició su carrera en el teatro llegando a actuar en Broadway.
Antonio Moreno era un personaje con una ambición sin límites y con un porte físico que favoreció que se le fuesen abriendo puerta tras puerta en aquellos tiempos de oportunidades en Estados Unidos, especialmente en el mundo del cine, primero en Nueva York en 1912 con la compañía Vitagraph cobrando 40 dólares a la semana. Poco después es reclamado desde Hollywood, es contratado por la Metro-Godwyn-Mayer y se convierte en uno de grandes latín-lovers del cine y uno de los actores más cotizados. Su carrera cinematográfica se extendió desde 1912 hasta 1956, despidiéndose del cine nada menos que con Centauros del desierto.
Antonio Moreno intervino en más de 100 películas de las que solo se conservan 22 y de ellas únicamente 6 editadas en DVD. En papeles de galán compartió cartel con las máximas estrellas del cine mudo: Pola Negri (The spanish dancer); Greta Garbo (La tierra de todos); Mary Pickford; Lillian Gish; Gloria Swanson. Intervino en Mare Nostrum, su mejor película según su criterio, basada en la novela de Blasco Ibáñez. Uno de sus mayores éxitos fue It en 1927 junto a Clara Bow y Gary Cooper. La llegada del sonoro le cogió con 43 años y Moreno se buscó otros derroteros en el mundo del cine. Cuando se inició en Hollywood la costumbre de hacer dos versiones de cada película, una en inglés y otra en español, llegó a realizar el mismo papel en las dos versiones o bien doblar las cintas al español ya que a esas alturas dominaba perfectamente los dos idiomas. Poco a poco sus actuaciones se fueron espaciando ya en papeles secundarios. Sus últimos papeles fueron en Crisis (1950), La mujer y el monstruo (1954) y se despidió por la puerta grande con un papel en Centauros del desierto (1956). (Los viejos de Los Barrios en el campo de Gibraltar contaban como su madre no se perdía ninguna de las películas de Antonio que se pasaban en los cines llorando a lágrima viva…).
Moreno quiso probar en otros roles cinematográficos y dirigió varias películas. En Méjico rodó las dos primeras películas sonoras de ese país: Santa y Aguilas frente al sol, ambas en 1932. También dirigió La sombra de Pancho Villa (1933). Una de sus actuaciones más curiosas fue en Asegure a su mujer (1934) dirigido por Lewis Seiler y rodada en Hollywood con Conchita Montenegro. Se trataba de un guion escrito por Enrique Jardiel Poncela que tras la guerra civil fue prohibida por el nuevo régimen fascista y desde entonces no se ha podido ver en nuestro país.
Moreno nunca perdió las relaciones con España que, aunque aisladas, estuvieron orientadas en dos sentidos. Por una parte, vino varias veces a su país de origen para ver a su madre. Aprovechó estas visitas para realizar varias películas. Así en 1927 participó en el documental En la tierra del sol con un fin propagandístico de la Exposición Iberoamericana de Sevilla que se iba a celebrar dos años más tarde. En el documental aparecen figuras como Ignacio Sánchez Mejías o el niño Pitusín del que hablamos en un capítulo anterior. Este documental se creía perdido, pero afortunadamente apareció, aunque incompleto, en Buenos Aires hace unos años. En 1936 rodó en España María de la O bajo la dirección del andaluz Francisco Elías junto a Pastora Imperio y Carmen Amaya. La idea de Moreno era instalarse en España y desarrollar una productora para dar un impulso industrial al cine de nuestro país, pero el proyecto se truncó cuando llegó la guerra civil. Moreno regresó a Estados Unidos y nunca más volvió a España.
La otra faceta de su relación con España fue la atención que prestó a todos los españoles que acudieron a Hollywood para realizar versiones en español. Antonio Moreno fue el introductor en la meca del cine de españoles como Edgar Neville, Jardiel Poncela, José López Rubio, Rosita Díaz-Gimeno, Luis Buñuel o Conchita Montenegro.
Antonio Moreno disfrutó hasta el final de sus días de un gran bienestar económico en parte por el dinero ganado en el cine y en parte por un casamiento con una rica viuda. En 1923 se casó con Daisy Canfield una rica heredera que ya tenía tres hijos. En una ocasión dijo: “Mi mujer ideal debe tener cerebro, un gran intelecto, porque yo tengo muy poco. No sé nada, soy un ignorante. No me importa la edad que tenga. No me importa su físico. Quiero a alguien que me hable, que me lea y que me diga qué debo leer. Que me eduque”. Realmente tuvo que esperar a cumplir 36 años para encontrarla y si además estaba forrada de dólares parece que le valió la pena… En 1933 cuando estaban a punto de divorciarse Daisy falleció en un accidente de coche. Antonio no volvió a tener pareja conocida. Falleció en 1967 en Los Ángeles sin que la noticias se conociese en España.
Antonio Moreno pasó de ser uno de los primeros actores en tener un Club de fans en Hollywood en 1914, a ser prácticamente ignorado y aunque tiene una placa en el Paseo de la Fama lo más descorazonador es que ha sido un desconocido en su país. Gracias a Alvaro Armero y sobre todo a Mar Díaz hemos podido conocer la vida de este español, el primer triunfador de nuestro país en Hollywood.
18/5/2021














