En general todos los OCs siempre tienen una parte de nosotros impregnada en ellos, hay gente que dice que eso no debería ser asi pero vamos, de donde más se saca la inspiracion para crear cosas que de nuestras experiencias, la de nuestros conocidos o de la gente que nos inspira o aquello que anhelamos y no podemos tener?
Anzur en general y con la mayoria de Balrogs incluidos, son la representacion de mi sueños, metas o expectativas que por razones obvias no cumpliré en esta vida, es la representacion del espiritu de libertad de querer hacer lo que se quiera y que las cosas salgan practicamente bien y bueno ciertos deseos de ser un deportista y lo chistoso es que del snowboard no conocia mucho hasta que se me ocurrio que el se desempeñaria en tal disciplina ajajajaja
14. If you had to narrow it down to 2 things that you MUST keep in mind while working with your OC, what would those things be?
Creo que con Anzur serian estas dos cosas:
* Nunca rendirse y trabajar duro, Anzur es terco como una mula (lo aprendió de Lune) y decirle que no puede hacer algo es imponerle un reto
* Y la otra es una cancion (x) que dice “You think you are coller than me” y pos obvio no, Anzur es el rey de lo cool, asi que el solo hace cosas que son geniales y donde el se ve fantástico
19. What is your favorite fact about your OC?
El hecho de que Anzur sea muy impulsivo y actue de acuerdo a lo que siente, no es tan racional como Lune y eso causa sus choques, pero es su esencia. Hace lo que quiere, pero no lo hace de una forma, como describirlo? rebelde, sino que se ingenia las formas de salir con la suya. Es una estrella, es un chico rebelde, pero no es un patan. Es un genio para ser un gran idiota a lo jackass pero lo hace de una forma awesome.... creo que no se entendio, pero bueno, es eso xD
Afortunadamente, Anzur si suele ser muy directo respecto a lo que siente y suele ser un poco diplomático al respecto. Si la persona como tal le gusta a Anzur, puede darle una oportunidad de lo contrario buscará dejar todo en buenos términos. Odia sentirse presionado o acosado, así que las personas que lo lleven a esos limites terminarán ganandose una actitud despectiva de su parte
Cuando alguien de verdad le gusta no tendrá pelos en la lengua para decir que le gusta su compañía y le encantaría pasar mucho más tiempo con aquella persona. Es el señor sin rodeos que acompaña aquellas declaraciones - que son lanzadas cuando esa persona menos se lo espera - con una sonrisa
13. Ways my Muse seduces (or tries to) their love interest(s)
Anzur primero hará una investigación de gustos y disgustos de su interes amoroso, siempre buscará de alguna manera que sus pasatiempos hagan que esa persona se sienta atraida y bien en alguna cita, es decir combina lo que a el le gusta con lo de la otra persona. Anzur no es de los que busca contacto fisico de buenas a primeras, solo quiero compañías agradables y sinceras, lo máximo que logrará al principio será sonrisas de aquí para allá y máximo tomar la mano de la persona en cuestión. No es invasivo porque odia que sean así con el. Es muy descomplicado, su mejor arma es ser el mismo.
25. My Muse’s thoughts on their experience / skill in bed
Por su caracter descomplicado, Anzur ha tenido varias experiencias sexuales, perdió su virginidad en un campamento de snowboard a eso de los 17 años. Y gracias a sus viajes, popularidad si, ha tenido varias experiencias sexuales (no es un loco por el sexo pero si lo disfruta) lo cual lo hacen experimentado respecto a que hacer para complacer a su compañera y algunas mejor preparadas lo han complacido en igual o mayor medida. Es muy bueno, puede ser paciente y cuidadoso o salvaje y rudo.
NAUR:
7. How they respond to a confession of attraction
Po po po poker face po po poker face xDLos primeros segundos (minuto?) será un absoluto silencio mientras su mente procesa lo que acaba de ocurrir, juzgando a la persona en cuestión y dependiendo de esta analizando la clase de respuesta que dará. La cual en la mayoría de los casos suele ser de índole negativo, pero muy amable de su parte. Las unicas confesiones a las cuales cambiaría de reacción serían las que tienen que ver con personas con las que en verdad se sienta atraida, acompañadas de una pregunta ¿Estás bromeando? claro porque ella no lo cree xD y al final dando un timido gracias mientras se sonroja.
13. Ways my Muse seduces (or tries to) their love interest(s)
Son pasos muy pequeños y que toman mucho tiempo. El primordial sería compartir mas momentos con la persona en cuestion así sean nimiedades, enterarse de que es lo que disfruta el otro y que otras cosas podrían hacer. El hecho de charlar de algún tema que a ambos les apasione también es importante. Ella casualmente inventará excusas para pasar tiempo con aquella persona hasta llegar al caso de regalar cosas útiles para su interés y que sean las señales de que le agrada/gusta
25. My Muse’s thoughts on their experience / skill in bed
Su primera y un par mas fueron con su primer novio, un compañero francés de la universidad. Allí todo fue un mundo de descubrimientos y nuevas sensaciones. Después de la muerte de este se cierra completamente y aunque intenta por citas esporadicas conseguir alguna clase de acercamiento más intimo, simplemente no puede. Años después cuando conoce a cierto psicologo es cuando va poco a poco retomando la confianza y abriendose otra vez, de la mano con una relación sentimental nueva a que sienta de nuevo el deseo sexual.
Relevante para ciertas cuestiones, gracias a un par de waffles por una charla que me inspiró para finiquitar la idea.
Aunque había hecho muchas locuras en su vida (y le faltaban otras más por hacer) nunca se imaginó que terminaría en una celda así… bueno si lo alcanzó a vislumbrar pero esperaba que la razón hubiese sido vandalismo, ser atrapado mientras hacía algo divertido con sus amigos como grafittis o algo por el estilo. El motivo por el que estaba allí metido y que no quería recordarlo porque terminaría estallando de ira nuevamente, era absolutamente distinto.
Eran cerca de las 3 de la mañana y aún sentía como le hervía la sangre, a duras penas se había calmado cuando el borracho y un habitante de la calle con quienes compartía celda se mostraron un poco asustados a la ira que quería descargar con los barrotes, la pared y lo que pudiese golpear. Cuando se sintió lo suficientemente tranquilo se sentó en una esquina de la celda, empezando a respirar profundamente hasta que su cerebro tratara de hallar la calma, siendo consiente de una vez de los daños no sólo a su propio cuerpo sino lo que se le venía encima.
Sus manos estaban raspadas y untadas de sangre, más ajena que propia. Encontró en su frente una herida que había sangrado otro poco pero que por fortuna no se había complicado. Ahora sentía molestia en un costado de su cuerpo donde la policía tuvo que golpearlo para calmarlo y un dolor titilante en su rodilla izquierda por lo mismo. Sus muñecas adoloridas y rojizas cuando intentó moverse con las esposas, además de tener su ropa sucia y desarreglada… Definitivamente Anzur era un completo desastre y hasta ahora todo empezaba.
Recargó su cabeza contra la pared, observando al hombre borracho que estaba dormido en el suelo y el indigente que andaba en las mismas, pero en una posición menos incómoda que el otro. Suspiró profundamente pensando en qué sería de el en las próximas horas… claro que tenía una idea de que pasaría, ahora era cuestión de tiempo de que su padre apareciera detrás de esa puerta para arreglar todo el asunto, la verdad no lo importaba que le diría porque estaba seguro de que lo volvería hacer y lo único que le preocupaba de todo este asunto era Noir.
Sintió que había dormido por horas, las cuales en realidad solo fue algo más allá de 30 minutos cuando escuchó la puerta del pasillo abrirse y la de la celda. El policía francés le dijo en inglés que había llegado su abogado, ante aquellas palabras Anzur se levantó con absoluta pereza, siendo conducido hasta un cuarto de la estación de policía donde papá le esperaba.
Lune estaba sentado en una silla metálica, con unos papeles sobre la mesa del mismo material, vistiendo tan elegantemente como siempre y mostrando que en aquellos casos no era también su padre sino un jurista en todo el sentido de la palabra. Como era costumbre en las situaciones donde Anzur se metía en problemas, Lune se mantenía estoico siendo un acertijo indescifrable, con ninguna expresión en su rostro. Luego de que el policía lo dejara en la silla y le quitara las esposas, Anzur observó a su padre con furia.
- Antes de que digas algo, no me arrepiento de lo que hice, lo haría mil veces. Es más si hubiese podido mataría al desgraciado ese. Así que no me jodas si estás enojado, decepcionado y que otra cosa. ¡Tenía que hacerlo! – terminó golpeando la mesa con su puño.
Luego de aquello, Lune respiró profundamente, se acomodó mejor en la silla y observó a Anzur, si los ojos del menor reflejaban furia, lo de Lune una extraña calma. - ¿Estás bien? – fue lo único que preguntó.
La pregunta descolocó un poco al muchacho, quien se calmó un poco antes de responder. - Aparte de lo que ves, sí. Estoy bien. –
- Voy a pagar tu fianza y te llevaremos al hospital. Tu madre está con tu hermana. – otra pausa para un minuto de silencio, donde el mayor estaba tratando de controlar las emociones que en Anzur estaban a flor de piel. – Se encuentra perfectamente, un poco asustada, preocupada por ti y su amigo pero bien. – empezó a guardar los papeles que tenía sobre el escritorio en su maletín.
Anzur se mostró contrariado, primero por la reacción de su padre y también por saber que nada había pasado con Noir. – Papá… espera ¿No le pasó nada a Noir? –
Lune detuvo lo que estaba haciendo – Nada. Absolutamente nada. – colocó su mano sobre el hombro de Anzur. – Evitaste que le pasara “algo”…. Quiero que te curen, descanses y en la mañana me cuentes que fue lo que ocurrió. – Lune se levantó del asiento abriendo la puerta y esperando que Anzur saliera de su aturdimiento. El joven de cortos cabellos peliplata se quedó quieto en la silla, luego de un minuto digiriendo todo se levantó de la silla siguiendo a su padre para realizar el papeleo correspondiente y marchar hacia el hospital más cercano.
- ¿Quién les aviso? – preguntó Anzur a su padre en el trayecto mientras andaban en el taxi.
- Tu hermana nos llamó, estabas demasiado iracundo para ejercer tu derecho a una llamada, conseguimos un vuelo a Oslo y luego realizamos unas conexiones para llegar a Paris. – el auto seguía andando. – Cuando hablé con ella me contó a grandes rasgos lo que había ocurrido. Luego del hospital ustedes irán a un hotel para dormir y estar bien en la mañana. Necesito escuchar tu declaración con todos los detalles. Ya tu hermana me contó lo que ocurrió con ella. –
- ¿Declaración? ¿Acaso con la fianza no es suficiente? – preguntó Anzur.
- Por lo que hablé con el oficial que tomó tu caso, la familia del joven que golpeaste quiere instaurar una demanda por lesiones personales en tu contra. – Lune se volteó a ver a Anzur, colocando su mano sobre la parte posterior de la cabeza de este, una acción que pocas veces hacía y sólo se daba a lugar cuando aprobaba las acciones de su hijo. – Para fortuna tuya y desgracia del… muchacho, eres un deportista de alto rendimiento y el no. La fuerza de tus golpes era mayor. Le rompiste un brazo, la nariz, en fin… el recibió mucho más daño que tú. – Lune le dio unas palmaditas en la espalda antes de que se detuviera el taxi en su destino.
Al llegar al hospital, Noreth recibió a Anzur con un gran abrazo y luego de corroborar que sus heridas no fueran tan graves (como toda madre) fueron juntos para que le realizaran las curaciones necesarias.
- Mamá, ¿Dónde está Noir? – mientras caminaban a la sala de procedimientos menores Anzur observaba a su alrededor.
- Está con su amigo Jean Francois… - Aquel joven era un buen amigo que hizo Noir durante lo que llevaba estudiando en Francia y quien le había ayudado a adaptarse a la vida en ese lugar – Al parecer tuvo un ataque de asma, lo hospitalizaron pero se encuentra estable. – respondió la pelirroja con un poco de preocupación.
Pasó cerca de media hora, luego de encontrarse con Noir y Lune quienes esperaban en la recepción del hospital marcharon al hotel donde todos descansarían un poco después de una ajetreada noche.
Eran cerca las once de la mañana cuando Anzur despertó un tanto aturdido y desorientado de lo ocurrido, allí se encontró a Noreth quien estaba comunicándose con sus hermanos menores gracias al videochat del celular.
- ¡Hola bella durmiente! – Saludó Maedh quien sostenía el teléfono al otro lado. – Mamá estaba preocupada por ti, pero veo que no te hicieron nada, sigues igual de feo que siempre. -
- Déjame ver. – se escuchaba a lo lejos, luego la imagen mostró a Maedh caminando por la cocina para que luego apareciera Marath – No le pasó nada, pero me contaron que casi matas al tipo. –
- Gracias, le diste una paliza por los tres… - añadió Maedh
- Los cuatro – Corrigió Marath – anoche papá estaba iracundo. -
- Los cinco añadió Noreth. –
- Vaya, vaya… mamá aprueba esa clase de cosas – comentó animado Maedh
- Bueno, bueno… – respondió un poco seria – su hermano debe desayunar y debemos atender ciertos asuntos, ¡adiós! Y saludos al abuelo. –
- Adiós copias. – añadió Anzur antes de que Noreth cortara la llamada.
Luego de colgar Noreth pidió algo de comer para Anzur, mientras tanto él se iría a bañar y estaría listo para salir más tarde. A lo que llegó la comida los dos se sentaron en el pequeño recibidor de la habitación.
- ¿Dónde está papá y Noir? – preguntó Anzur a la vez que metía un pedazo de pan a su boca.
- Fueron a donde vive tu hermana por unas cosas de ella, luego a visitar a su amigo y otra cosa que Lune quería hacer. – respondió Noreth tomando un sorbo de su té.
- Ya veo… - Anzur volvió a lo suyo y quedaron en silencio hasta que terminó de comer.
- Esta tarde tienen que ir a la estación de policía, por lo de la denuncia que quieren hacer en tu contra. Tomarán la declaración tuya y la de Noir, eso dejó dicho tu padre. – La mano de Noreth tomo la de Anzur acariciándola suavemente - ¿Estás mejor? –
El joven se limitó a asentir y disfrutar del silencio con mamá. Pasó una hora cuando Lune llegó con Noir, luego de hacer un par de cosas más todos se sentaron en el recibidor para hablar.
- Anzur – empezó Lune – Quiero saber que ocurrió anoche, absolutamente todo. – exigió en un tono de voz muy serio.
Anzur suspiró, colocó sus brazos sobre sus rodillas centrándose únicamente en mirar a su padre.
- Ustedes ya saben, vine a visitar a Noir. Me salió un tiempo libre por los entrenamientos en los Alpes y ella no tenía compromisos de estudio, este fin de semana conocería mejor Paris y ella invitó a dos amigos más. Entonces decidimos ir a pasear por allí y en la noche terminamos en ¿Cómo se llama ese sector? Meli…algo. – giro a ver a su hermana esperando ayuda.
- Ménilmomant. – complementó Noir.
- Caminando por ahí nos encontramos con… - apretó los puños para calmarse – ese sujeto y sus amigos. Según la amiga de Noir era un compañero de la universidad que veía ciertas clases con ellos y que la estaba acosando. – observó recriminatoriamente a Noir quien sólo se encogió en hombros pegándose más al sofá – Le dije a Noir que el tema quedaba pendiente, luego de cenar, terminamos en Felcher Or… o algo así. –
- Flèched’Or – interrumpió Noir. – Es un sitio de conciertos de música variada. –
- Noir quería escuchar un concierto de Jazz, al parecer esa noche no había tanta gente y su amigo podría estar allí por lo del asma. – volvió su mirada a Lune – La única que pidió alcohol fue la amiga de Noir, el otro chico, mi hermana y yo nos fuimos por bebidas sin alcohol. Estábamos tranquilos, cuando apareció ese tipo de nuevo, ni recuerdo el nombre. De por sí ya tenía ganas de decirle cual era el problema con Noir y que la dejara en paz, ella me pidió que lo ignorara y lo hice. Jean Francois dijo que iba al baño, pasaron unos minutos y no regresaba, así que me ofrecí a buscarlo, dejé a Noir y su amiga en la mesa. En el baño encontré al chico encerrado en medio de un ataque y con un par de moretones en la cara, luego apareció la amiga de Noir diciendo que el idiota ese del acosador y sus amigos habían sacado a Noir del local diciéndole que Jean Francois estaba afuera con un ataque de asma. Pedí ayuda a los dueños del lugar y salí a buscar a mi hermana…-
Anzur se detuvo, cerró sus ojos y empezó a respirar con más fuerza, estaba tratando de canalizar su ira y tratar de no explotar en ese instante, sus puños ahora estaban blancos a causa de lo mucho que quería contenerse. – Cuando estaba afuera, caminé hacia donde habían dicho que estaba el chico, en el parqueadero del lugar justo en la parte de atrás a la vuelta.- apretó su mandibula y chirriaron sus dientes. – Esa maldita basura… ese degenerado… desgraciado ¡Hijo de perra! ¡Estaba sobre Noir! ¡Y los imbéciles de sus amigos estaban alrededor de ellos! ¡Burlándose! Diciéndole un montón de cosas que no entendía bien, pero alcanzo a imaginar que eran. – Abrió sus ojos, observando a su madre que estaba tratando de mantener la calma, abrazando a Noir quien mantenía una expresión de desagrado en su rostro. Por su parte Lune quien estaba sentado cruzado de piernas tenía una de sus manos sobre su mentón, su mirada era fría y penetrante pero no sobre Anzur sino sobre un punto incierto de la habitación. Su otra mano formaba un puño que mostraba también blancos los nudillos a causa de la fuerza ejercida.
- En ese momento no lo pensé dos veces. Empujé a ese desgraciado y ayudé a Noir a levantarse, sólo tenía un poco desarreglada la ropa y me dijo que estaba bien…. Lo demás, es un poco confuso para mí, solo recuerdo que me lancé sobre el desgraciado y empecé a golpearlo lo más duro que pude. Sus amigos intentaron quitarme de encima pero los golpee también, uno de ellos alcanzó a golpearme en la cabeza, pero pude más de la rabia que estaba sintiendo. – Anzur tomó otra bocanada de aire y la soltó con lentitud. – Quería matarlo papá… no me importaba absolutamente nada… quería enseñarle que no podía hacer algo como eso… el… - se lo pensó un par de veces - ¡quería aprovecharse de mi hermana! – se lanzó sobre el sofá lleno de ira, respirando con lentitud para recuperar la calma. Todos en la habitación guardaron silencio por un largo par de minutos mientras digerían lo ocurrido.
- ¿Qué pasó después. – Lune cortó con el silencio.
- Apareció la seguridad del sitio, llegó la policía y una ambulancia. Los policías y los tipos de la seguridad me contuvieron, los policías me golpearon y terminé en la estación. – completó el relato Anzur.
Luego de ello, Noreth lanzó un fuerte suspiro antes de ocultar su rostro con sus manos… - Mamá… - exclamó Anzur, Noir se limitó a abrazarla para reconfortarla.
- Voy a servirle agua. – exclamó Lune quien se levantó de la silla, alcanzándole a Noreth el vaso con agua.
Luego de aquello permanecieron en silencio por un buen rato, Anzur se fue a ver por el balcón de la habitación junto con Noir, mientras que Lune se encargaba de calmar a Noreth. Pasó un buen rato cuando se encontraron con energías para salir a la calle intentar comer algo y emprender camino hacia la estación de policía.
Ya allí y luego de tomar la declaración de los dos jóvenes, se les indicó que entraran a una sala de juntas donde se realizaría una especie de conciliación entre las dos partes. En un lado de la enorme mesa de juntas estaba Noreth, Anzur, Lune y Noir quienes esperaban al joven que había golpeado Anzur acompañado de sus padres y el abogado de ellos. Luego de abrir la conciliación y fijar que hablarían en inglés para que las dos partes estuvieran al tanto de lo ocurrido, empezó a hablar el abogado de la parte que pretendía demandar a Anzur.
- Este es un reporte médico del estado de mi cliente. Si no hubiese llegado la seguridad del lugar y la policía es muy probable que el no estaría aquí sino en una morgue. – el sujeto alcanzó un papel tanto a Lune como al mediador del caso el jefe de policía, quienes lo examinaron con calma.
- Señor Lysbakken, este reporte es muy grave. Además de que están las declaraciones de los testigos del lugar. ¿Qué tiene que decir al respecto? – indagó el jefe de policía.
- No puedo negar lo de las heridas, pero si por las causas. Estamos frente a una reacción de ira y defensa propia. Es la reacción natural de una persona que defendería a otra ante un muy claro intento de violación. – alegó Lune
- ¿Intentó de violación? – exclamó indignado el padre del joven herido – Por favor, mi hijo no sería capaz de hacer algo así. –
- Es una mentira. – Interrumpió el muchacho – preguntelé mejor a su hija si ella era la que se me ofrecía como una maldita zorra…- exclamó con desprecio.
- ¡Maldita zorra tu madre! ¡Vuelves a insultar a mi hermana y haré que te tragues tus palabras cuando te arranque la lengua! – respondió enojado Anzur quien estaba a punto de levantarse de la silla pero fue detenido por Lune.
- Que te dije…- lo observó Lune intentando que su hijo contuviera la calma.
-¡Mierda! – Anzur se acomodó de nuevo en la silla intentando contener las ganas de golpear a ese imbécil que tenía al frente.
- ¡Si siguen con las agresiones no me quedará que mandarlos a los dos a una celda hasta que termine esta reunión! – declaró enojado el jefe de policía. – La cuestión es que la prueba más clara que tenemos en estos momentos es la agresión al joven de aquí – añadió el jefe de policía observando al muchacho que tenía varios vendajes y un yeso en su brazo derecho.
- Lo comprendo, pero, tengo la declaración de la señorita Noir Lysbakken, una compañera de ella que fue testigo de lo ocurrido y sino es suficiente la de un joven que permanece hospitalizado por un ataque a su persona, dispuesto a demandar por lesiones personales e intento de asesinato. – continuó Lune.
- ¿Intento de asesinato? Por favor… - declaró el abogado. – Es ridículo… -
- No lo es. – Lune observaba con total desprecio al muchacho. – Señor… Chavanel, ¿Usted es compañero de clases del joven Jean Francois Moreau? –
- Si, ¿Qué tiene que ver? – respondió con fastidio
- ¿Sabe usted que sufre de asma? –
- Claro que se que es un maldito enfermo… - el muchacho iba a seguir pero su abogado lo detuvo.
- ¿Qué pretende hacer al preguntar esa clase de cosas con mi cliente? – inquirió el defensor.
- Bueno, con eso claramente se indica que el joven aquí conocía perfectamente la condición de salud del joven Moreau, quien fue golpeado en el baño del local donde ocurrió todo esto, minutos antes de las acciones ya conocidas. El joven Moreau ubica a su representado como uno de los autores materiales de la golpiza, gracias a ello el muchacho tuvo un ataque, el cual si lograba haberse agravado lo hubiese llevado a la muerte. – Lune sacó un par de papeles que alcanzó al abogado del joven como al jefe de policia. – Parte médico del joven Moreau. Si vamos a empezar a acusarnos los unos a los otros no dudaré en que el joven aquí presente pague por todo lo que hizo. –
- Esto no demuestra nada. – replicó el abogado.
- Va atando cabos con ciertas pruebas que tengo, declaraciones de uno de los meseros del sitio, más las que pueda conseguir en cuestión de días de los asistentes. Además poseo una copia de los videos de la cámara de seguridad donde muestran al joven Chavanel entrando con su grupo de amigos al baño justo después que el muchacho Moreau, del cual sale después golpeado y en medio de un ataque de asma. – el abogado iba a replicar pero lo detuvo con una señal con la palma de su mano – Y otro video de las afueras del local, donde se muestra la agresión realizada a la señorita Lysbakken… - los ojos violeta de Lune se notaron penetrantes y sin piedad – con audio incluido donde se escucha en muy perfecto francés lo que él y su grupo de amigos pretendían hacerle. –
- ¿QUÉ? – Replicó el padre del joven - ¡Esto es una mentira! ¡Usted como puede haber tenido algo así tan rápido! ¡Eso es una absoluta falacia!
- Su hijo, se metió con los hijos de la persona equivocada. – le respondió Lune tajante y friamente, quien ahora tenía un dispositivo de almacenamiento de información en su poder y estaba a punto de alcanzarla al jefe de la policía.
- ¡Espere! – lo detuvo el abogado. – Necesito de cinco minutos para hablar con mis clientes.
El jefe de la policía terminó por aceptar aquello, Lune y los demás salieron de la sala de juntas dejando a la familia del chico que intentó sobrepasarse con Noir en la sala acompañados de su abogado.
- Recuérdame nunca hacer enojar a papá tanto… - fue lo único que le dijo Anzur a Noir dándole un abrazo a la pelirroja quien le regaló una cansada sonrisa.
- Digo lo mismo – respondió la menor abrazando a su hermano.
Luego de aquello se quedaron esperando en la oficina del jefe de policía mientras terminaba de hablar la otra parte.
- Sí que venía preparado. – exclamó el hombre un poco sorprendido.
Lune lo observó de reojo mientras bebia un poco de agua. – Llevo años lidiando con esa clase de gente. – ser un juez del inframundo no era un trabajo para nada agradable ni facil, al fin y al cabo conocer la clase de hechos aberrantes que una persona podía cometer contra el prójimo sólo daban una ligera idea de cuan perversa había llegado a convertirse la humanidad. – No hay que darles ninguna ventaja, la justicia humana llega a ser demasiado… flexible. – injusta, complaciente, corrupta, inútil, serían los otros términos con los que calificaría la incompetencia de los humanos a la hora de juzgar a los hombres.
El jefe de policia iba a continuar hablando con Lune pero fue llamado para responder un asunto a lo que la familia quedó sola en la oficina.
- ¿Están bien? – preguntó Lune a todos, quienes respondieron asintiendo con la cabeza.
- Papá… - exclamó Noir - ¿Qué harás con él? O sea, con todo lo que tienes. ¿Lo denunciarás? –
- Lune se quedó en la ventana observando hacia afuera. – No creo que sea necesario, lo único que me importa es que desistan con el tema de lesiones personales. Un sujeto así terminará en algún momento en la cárcel. – Tomó otro sorbo de agua – No se me hace extraño que haya abusado de otras personas o intente hacerlo en un futuro. – sus palabras sonaban frías y sin emoción, pero era totalmente correcto ¿Cuántos violadores no había juzgado antes? Muchos y el patrón era tan similar que ya era un hecho. – Si se vuelve a acercar a ti, siquiera para saludarte me encargaré personalmente del asunto. – observó a Noir con absoluta seguridad, tanto que infundía miedo, no sólo en ella sino en Noreth y Anzur. – Su abogado es lo suficientemente listo para hacer que eso no vuelva a ocurrir. No es tan idiota como su padre. – pocas veces salía un insulto de la boca de Lune, pero el caso lo ameritaba y el control que tenía sobre sí mismo era impresionante, otro en su lugar no lo pensaría dos veces y hubiese hecho pedazos a ese humano en cuestión de un parpadeo. Sólo porque ahora tenía una vida y sus hijos una propia no podía tomarse esas libertades de arreglar las cosas a la vieja usanza, Lune era demasiado inteligente para ello.
Luego fueron llamados de nuevo a la sala de juntas, Lune le dijo a los demás que sólo el entraría y así se hizo. Luego de las palabras de su padre ya todos se encontraban más tranquilos y relajados, papá se encargaría de todo y por la seguridad que Lune inspiraba las cosas saldrían tal y como lo esperaban. Al abrirse nuevamente la puerta de la sala de juntas, la madre del muchacho salió adelante enojada, le seguía el joven cabizbajo quien recibió un manotazo de su padre en la cabeza en señal de enojo, cerrando el grupo el abogado quien estaba soltando el nudo de su corbata. Lune estaba despidiéndose del jefe de policía antes de dar una señal para que el resto saliera con el.
- ¿Qué pasó? – preguntó Noreth
- Declinaron a su intención de denunciar a Anzur – respondió tranquilamente Lune quien prestaba su diestra para que Noreth caminara a su lado tomada de su brazo. – Le quedó bien claro que no puede volver a acercarse a ti. – añadió pasando su brazo libre sobre los hombros de Noir dejando un beso en su frente. –
- ¿Eso fue todo? – preguntó Anzur al llegar a la salida de la estación.
- ¿Querías algo más? – preguntó Lune con cierta ironía.
- Un tipo así no puede estar como si nada, ¿Y si se acerca a Noir? ¿Y si intenta hacer algo más? ¿O ataca otras personas? – no pudo evitar sentirse preocupado a pesar de la victoria.
- Anzur – dejó su abrazo sobre Noir para colocar su mano sobre el hombro de su hijo mayor. – Cuando la vida no se encarga de cobrar las cosas, recuerda… La muerte irremediablemente se encargará de ello – le sonrió ligeramente. – Vamos… creo que su madre tiene hambre. –
- No tengo hambre. - replicó Noreth con una sonrisa cómplice hacia Lune, quien solamente le arqueó una ceja en respuesta.
Final de la historia, estar dopada hace maravillas o sea hace escribir... (?)
No revisé el escrito, así como lo escribí sale.
Ya en casa, Anzur que sentía por fin la sensación de alivio que significaba estar en su propia cama, el sueño era más tranquilo y el descanso totalmente pleno. Las camas de hospital nunca serían lo suficientemente cómodas para que un enfermo se recupere totalmente, por eso añoraba estar de nuevo en su casa y sentirse totalmente cómodo – además de que meterse a un avión con una pierna totalmente inmovilizada no es que fuera una experiencia del todo agradable.
Luego de dejar a su hijo mayor en su habitación Lune se quedó en la sala en compañía de los gemelos quienes abordaban de preguntas al jefe de casa sobre la situación de su hermano, mientras con paciencia Lune respondía. Como si le pondrían una pata de palo a su hermano, si tendría que andar para siempre con ese yeso, una más loca que la otra las pequeñas copias tenían una imaginación más volátil comparada a la de sus hermanos – o más bien a la de Anzur dado que Noir tenía un carácter más tranquilo. Por su parte Noreth en compañía de su hija terminaban los preparativos de la comida junto a la servidumbre y hablaban del mismo tema sin el toque imaginativo que los gemelos daban a su charla con Lune. Se le evitaría a Anzur que se esforzara por lo menos durante una semana y luego andaría con muletas para movilizarce, aunque Noir ya se hacía a la idea de que Anzur no seguiría aquella indicación y mucho menos se la pasaría encerrado en su habitación.
Ya con la llegada de la noche todos se fueron a descansar, Lune debía regresar al trabajo y aquel evento que les había sacado de su rutina estaba casi superado, tan sólo debían adaptarse a la poca movilidad que Anzur tendría y la ayuda de más que requería, pero nada que fuera imposible de superar. Lune se encontraba ya en cama entretenido con un libro que había dejado pendiente días atrás – forma de conciliar de sueño que se convirtió en un hábito desde joven antes de dormir – Noreth apareció en la habitación luego de velar porque Anzur tomara sus medicinas y que los gemelos ya dormitaran luego de las rutinarias sesiones de lectura con su padre. Entró a la cama quitándole a Lune el libro de sus manos, dejándolo en su mesa e invitando a su pareja a hablar. Lune por su parte apagó la luz de la lámpara de su lado de la cama y se acomodó para recibir en sus brazos a Noreth.
- Como extrañaba mi cama. – comenzó la conversación la pelirroja escondiendo su rostro en el pecho de Lune – Ya sé que es algo mental, pero así es. – rio un poco. – Por cierto, ¿Puedo pedirte una cosa? – Noreth sintió como Lune movia su cabeza para verla – Me gustaría que hablaras con Anzur. –
- ¿Sobre qué? – preguntó el peliplateado
Noreth levantó su mirada hacia Lune y rodó los ojos – Eres incorregible. – Haciendo un mohín – Pues sobre cómo se siente, si alguna cosa le molesta o si está preocupado por algo. –
- Cuando estuvimos con él en el hospital se lo pregunté y no creo que esté demasiado preocupado, después de que su entrenador y el médico le explicaran que no era una lesión que truncara su carrera. Lo que me estás pidiendo que haga ya… - la respuesta de Lune se cortó cuando Noreth de inmediato le dio la espalda y se alejó un poco de este, molesta.
- Eso no es a lo que me refiero ni lo que tu hijo necesita. – añadió molesta.
- Entonces explícame porque no lo entiendo. –
- Simplemente habla con el de manera natural como cualquier padre lo haría. Ahí te lo dejo, buenas noches. –
- Noreth…-
- Ya es tarde, tengo que dormir. –
- Noreth…-
- Hasta mañana. –
- ¿Cuántos años tienes? –
- Los mismos que tú. –
Lune arqueó una ceja acercándose con cuidado a su esposa de modo que esta no se molestara aún más. – ¿Anzur piensa que voy a hacer algo en contra de sus aspiraciones por su lesión?-
- No sé, dímelo tú. Ah cierto no has hablado con tu hijo. –
Lune bufó con molestia. – Está bien, tu ganas…. – añadió rodeando con sus brazos a su esposa y acercándola a si – Mañana hablaré con el y veré que es lo que pasa. – Noreth respondió acomodándose más al cuerpo de su esposo con una pequeña sonrisa triunfante que se dibujaba en sus labios.
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El sonido de las risas y ciertas voces salía de la habitación de Anzur, Lune suponía que su hijo estaba hablando con sus amigos por internet. Dentro de la habitación Anzur reía y charlaba sobre lo que era la experiencia de romperse una pierna.
- Supongo que mañana iremos a tu casa a firmar ese horrible yeso. – exclamó Knossos.
- Te llevaré pastel. – añadió Gawain
Un par de golpes en la puerta y el llamado de su padre colocaron a Anzur alerta. – Es papá, supongo que aquí termina la conversación. – despidiéndose de sus amigos y apagando la computadora, Anzur le dio permiso a su padre para que entrara. Por su parte Lune tomó aquel aparato dejándolo en el escritorio de su hijo para tomar asiento a los pies de la cama de este.
- Todavía no es la hora de mis medicinas. – se removió incómodo en la cama, pensando en que la visita de su padre tenía como motivo ese y no el que su madre lo hubiese enviado allí.
- No, todavía no lo es. – posó sus ojos en Anzur sintiendo como este le rehuia con la mirada de la misma forma que en el hospital. - ¿Cómo te sientes? –
Anzur mostró un poco de sorpresa y aunque en un principio se mostró algo esquivo o lo que se podría interpretar como asustado, decidió observar a su padre con decisión. – Bien, te mentiría si digo que de vez en cuando me duele, pero es peor cuando empieza a picar, es una tortura. – le comentó evitando sentirse intimidado.
Lune cerró sus ojos colocando una expresión de molestia, eso de hacer un teatro antes de ir al grano no se le daba, por lo que estaba escogiendo las palabras correctas para que Anzur no tomara las cosas a mal. – Creo que lo intuyes, tu madre me habló de que no te sentías bien. Y creo que es mejor que hablemos antes de que pienses cosas que no son o te adelantes a los hechos. –
- Le dije a mamá que no te contara nada. – Anzur se cruzó de brazos con molestia.
- Mamá no puede meterse en asuntos que nos conciernen. – Añadió Lune – Y es mejor que sepas de mi propia boca que no estoy dispuesto a romper mi palabra… Anzur. – esto hizo que el menor volviera su atenta mirada a su padre. – Soy esa clase de personas que considera su palabra como algo preciado, romperla es un acto que sólo demuestra la falta de carácter y compromiso. Te di mi palabra de que te apoyaría a pesar de todo si bien cumplías mis condiciones. – la mirada de Lune era profunda y no había algún atisbo de duda. – Anzur, has cumplido tu palabra hasta el día de hoy, por lo tanto no veo por qué yo no tenga el deber de cumplir la mia. –
- Pero… el accidente… fue mi culpa. – replicó Anzur
- Lo sé, pero también a pesar de eso saliste bien librado. A pesar de la molestia de Torstein, él dijo que fuiste lo suficientemente inteligente y talentoso para sortear la montaña. No puedo ponerme una venda y negar que tienes talento para eso, sería actuar como un idiota. –
Anzur tenía la boca desencajada y su rostro se engalanaba de asombro por las palabras de su padre.
- De todas formas – continuó Lune – No puedo pasar inadvertido que pusiste en riesgo tu vida y por más que quiera apoyarte debo recordarte que eres mi hijo y no quiero que hagas tonterías, no quiero que por ningún motivo tu inexperiencia o valentía que raye por la estupidez ponga en peligro tu vida. – durante toda la conversación Lune no había quitado la mirada de su hijo. – Quiero que me prometas que serás más cuidadoso de ahora en adelante, por ti y por tu madre. –
Anzur estaba procesando lo que estaba sucediendo apretó sus manos y luego de unos instantes observó a su padre con determinación. – Por supuesto que no volverá a pasar. –
- Bien. – Lune se levantó de la cama no sin antes extender su mano a Anzur quien la estrechó de la misma manera en la que Lune aceptó el snowboard en la vida de su hijo.
Hace mucho que no escribia algo intentando que se leyera decente y bien, de todas formas siento que aún es insipido y meh porque escribir ya no se me da, la musa está en el tartaro siendo torturada por ser una perra.
Tengo esta idea y muchas mas en mente pero como demoro eternidades escribiendo esto se demoró e_e
Esto fue una agonia....
Desde hace muchos años ya, el ritmo de trabajo en la primera prisión había cambiado ligeramente. Desde un sentido estricto por no perder el tiempo en divagaciones, Lune se las había arreglado para tomarse unos minutos para descansar, meditar y comer una que otra cosa – esto último órdenes estrictas de Noreth – donde perderse en sus pensamientos era lo más recurrente, siendo recientemente el tema de los mismos: Anzur.
El último año se convirtió en un total desafío para toda su experiencia como padre, Lune había aprendido tanto a las buenas como a las malas que la paternidad no era un asunto sencillo, no era simplemente educar a los hijos, enseñarles a ser buenas personas, estar a su lado la mayoría del tiempo, sino también entender aquellas personitas que tenían personalidades, gustos, sueños y aspiraciones diferentes. No negaría que Anzur respecto a sus hermanos tenía una personalidad más marcada: aventurero, descomplicado, un poco irresponsable, desordenado y con un pequeño gusto a retar su autoridad, pero esto – según Noreth – también se acentuaba por que justo pasaba por la adolescencia y aquella clase de actitudes no deberían desesperarlo sino más bien llenarlo de más paciencia. Por desgracia para Lune, cuando él vivió aquella misma etapa no tuvo padres con quienes pelear ya que ellos fallecieron en una edad cercana y si era honesto detestaba moverse en terrenos desconocidos, todo lo que implicaba improvisar en el camino le causaba un agobiante sentimiento de frustración y eso era lo que sentía con Anzur en estos momentos y más con su ya decidido futuro – y capricho para Lune – con el snowboard.
Hace un año ya que Anzur había revelado sus intenciones, la discusión en el hogar de los balrogs se había transformado en un ambiente hostil y lleno de tensión durante un par de semanas, hasta que el jefe de la familia finalmente aceptó la decisión de su hijo no sin antes imponer aterradoras condiciones, las cuales en lugar de aminorar los sueños de Anzur le dieron más brasas a una hoguera que no se extinguiría. Anzur amaba los retos, amaba demostrar cuan capaz era de hacer las cosas por sí mismo, pero sobre todo le encantaba retar y enfrentar a su padre – muy en el fondo solo quería que se sintiera orgulloso de él – por lo que cumplir su sueño de ser todo un deportista profesional estaba marcado en su alma con hierro ardiente. Las condiciones de Lune se resumían a dos cuestiones: la primera es que no dejaría de estudiar por ello y la segunda – y que sorprendió a la propia Noreth – es que Anzur tendría que ser el mejor en el snowboard, no lo tomaría como un capricho y sería un profesional en todo el sentido de la palabra. Lune lo apoyaría económicamente – aunque no quisiera – de esta manera se marcaba lo que sería una extraña relación padre e hijo, ninguno de los dos lo aceptaría de buenas a primeras pero, Anzur se sentía agradecido y Lune orgulloso, porque los dos en el fondo lo sabían… aquello no sería una promesa sino una realidad.
Lo peor de todo – para Lune – es que un par de meses después Anzur logró conseguir patrocinio y las competencias más allá de los países nórdicos empezaban a aparecer, su hijo le tenía la sorpresa bien guardada y planeada, no había forma de dar marcha atrás. Aquel tema llegaba a causarle ligeros dolores de cabeza, aunque intentaba poner de su parte no podía evitar pensar en las implicaciones del caso, como todo padre había visualizado a Anzur haciendo otras cosas, estudiando una buena carrera y teniendo una buena vida. Es allí donde poco a poco se daba cuenta que sus hijos no serían tal cual los padres los idealizaban o querían encaminar. Se quedó con una pequeña sonrisa unos instantes mientras pensaba con qué clase de locuras podría salir Noreth, Marath o Maedh quizá hasta cantantes de heavy metal noruego o algo por el estilo, en fin. Hasta que el ruido de su celular lo sacó de sus pensamientos observando la llamada entrante del celular de Anzur, lo que ocurrió después era una de las probabilidades que pasaron fugazmente por su mente.
- ¡Estoy bien, estoy bien! ¡Maldita sea… como duele! – repetía por el radio, estaba tumbado sobre la nieve con un terrible dolor en su pierna izquierda, sentía como si un millón de agujas estuvieran desgarrando su carne, así como una sensación de terrible calor en la zona y escalofríos en el cuerpo. Los otros dolores que tenía en esos momentos eran opacados por el umbral de dolor en su pierna, su respiración era agitada, arrítmica, mientras que su cabeza aún se recuperaba del recién ocurrido accidente. Escuchaba como le gritaban desde el radio pidiendo instrucciones y un regaño, Anzur se limitó a responder sobre las coordenadas donde se encontraba para luego desconectar su cabeza y tratar de encontrar una manera para mentalmente sobrellevar el dolor. Sabía muy bien que si se movía todo se pondría peor y necesitaba guardar fuerzas para cuando llegara el equipo de rescate.
Las cosas para Anzur no mejoraron hasta que llegó al hospital más cercano de Hemsedal, el traslado desde el helicóptero y mientras los medicamentos surtían efecto convirtieron los minutos en una eternidad llena de terrible dolor junto con un ligero sentimiento de culpa cuando su entrenador le gritó mientras lo llevaban que era un idiota por bajar la parte más peligrosa de la montaña sin conocerla. Ya con la acción del medicamento y consiente de sus heridas no tuvo otra opción que llamar a su padre, sería una estupidez intentar con mamá ya que ella se pondría como loca y saldría corriendo por el primer avión, en cambio si Lune le contaba lo que ocurría por lo menos haría lo que su padre le ordenara al pie de la letra, ahí es cuando agradecía su capacidad de persuasión sólo por la salud mental de Noreth. Tomó el celular en la mano que estaba bien y tras un profundo suspiro marcó a su progenitor.
- Hola papá… - aunque intentara ocultarlo el tono de la voz de Anzur sonaba extraño.
- Hola, ¿Qué ha ocurrido? –
- ¿Por qué siempre tienes que pensar que algo malo pasa?... A veces pienso que tienes a alguien vigilándome – intentó bromear para calmar a su padre pero sabía que era un esfuerzo en vano, escuchó el suspiro de Lune en la bocina incitándolo a que respondiera. – Me caí, no es nada grave pero será mejor que vengas, no es lo mismo que Torstein responda por mí – se quedó en silencio unos segundos - que uno de mis padres…. Y eres el adecuado para decirle a mamá. –
La respuesta de Lune fue otro incómodo silencio hasta que decidió hablar. – Dile que estaba trabajando cerca, dame la información del hospital, voy en camino. – Anzur le dio la información que necesitaba y antes de colgar escuchó a su hijo exclamar un “Gracias papá” con un dejo de preocupación. – Estaré en media hora allí, por el momento solo intenta descansar. – añadió el Balrog mayor.
Muchas veces había conversado con Noreth de la posibilidad de que Anzur sufriera alguna clase de accidente, desde heridas menores hasta problemas graves, Noreth intentaba alejar las posibilidades de la conversación pero Lune insistía en que debía estar preparada para cualquier tipo de situación. Aunque sonara muy emocionante el hecho de que Anzur sería un gran deportista Noreth prefería no pensar en los riesgos y confiar que la buena fortuna acompañaría a su hijo durante toda su vida, pero nada era perfecto y llamadas como la que acababa de recibir por parte de su esposo le hacían poner los pies en la tierra y explotar aquella burbuja en la que muchas veces se obligaba a vivir.
Por lo menos le tranquilizaba saber que su hijo mayor estaba consciente y que en teoría no estaba tan mal, pero él no haber hablado de su estado con su padre le asustaba, tan sólo debía dejar las cosas listas y tomar el primer avión a Oslo y moverse al complejo vacacional de Hemsedal. En situaciones como esta no sabía que hacer sino fuera por Lune, quien al parecer siempre tenía un plan de emergencia para todo o sino estaría como loca pensando que hacer con sus hijos y cómo hacer para ir a buscar a Anzur.
- Mamá, ¿te encuentras bien?- una jovencita de unos 14 años apareció en la habitación llevando una maleta.
- Si querida, sólo estaba pensando en tu hermano. – Noreth terminó de acomodar unas cosas en su bolso de viaje para observar a Noir.
- El estará bien, Anzur es muy fuerte y papá está con él así que no te preocupes. Ya sé que hacer y la nana llegará pronto. Así que relájate un poco, por Maradh y Maedh no te preocupes. – la forma de hablar de su hija y los profundos ojos violáceos le recordaban tanto a Lune que la sensación de calma llegó de inmediato.
- Sí, creo que ya todo está listo, iré a despedirme de tus hermanos. – añadió la mayor.
Agradecía que los chicos estuvieran en plenas vacaciones, de otra manera tendría que arreglárselas de otra forma para cuidar de sus otros hijos y de paso atender a Anzur. Ante esta clase de situaciones era mejor ver los aspectos positivos que dedicarse a renegar sobre las cosas que ya pasaron. Ya en el hospital y después de hablar tanto con Torstein como con el médico que atendía a su hijo, Lune conoció el parte médico completo: Una fractura de tibia y peroné, un golpe no tan grave en sus costillas, una mano tronchada y uno que otro moretón, pero nada que acarreara problemas severos. “Todo es cuestión de suerte” añadió el médico quien ya estaría acostumbrado de ver muchos jóvenes afectados por caídas mientras practicaban deportes extremos en la montaña, Anzur ya entraría a cirugía así que el hombre se despidió tanto de Lune como del entrenador de Anzur.
- La verdad no sé cómo la sacó tan barata. – añadió Torstein – El circuito por donde bajó requiere conocimientos de alta montaña y le advertí que no lo hiciera.
- Anzur llega a ser demasiado terco cuando se lo propone. No me extraña. – añadió con calma Lune quien tomaba camino hacia la cafetería del hospital.
- Esa terquedad puede llevarlo a que cometa errores que pueden salir muy caros, esto tan sólo es una advertencia. –
- Lo sé, y me encargaré de ello. – respondió Lune quien actuaba con una tranquilidad tan extraña para Torstein.
Se sentía pesado y un poco desorientado, además cierto peso extra en su cuerpo proveniente de su pierna izquierda la cual no podía mover, junto con un intermitente pitidio a su lado derecho, poco a poco sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y con la poca luz que los aparatos electrónicos otorgaban denotó que se encontraba en una de las habitaciones del hospital. Tenía sed, deseaba beber agua por lo cual empezó a buscar en la habitación aquel preciado líquido. Lo que encontró allí precisamente no era lo que buscaba pero se trataba de algo más importante: su padre dormitando en un sillón a los pies de la cama, su rostro se mostraba sereno, un poco cansado quizá pero por fin lo encontraba sin aquella aura de seriedad y perfección que lo engalanaba siempre. La verdad aquella imagen de Lune siempre le fue esquiva, cuando Anzur enfermaba nunca fue capaz de encontrar a su padre de guardia, se dormía antes que él o llegaba su madre a cambiar de turno, durante toda su vida Lune se mostraba a sus hijos tan impecable que en varias oportunidades Anzur se preguntaba si su padre era algo más allá de un ser humano, respuesta que llegó con los años, claro que lo era… se trataba de un espectro.
No negaría que la relación que lleva hasta el momento con su padre era buena, pero en los últimos años empezaba a sentir cierta distancia con su progenitor – alimentado por aquella rebeldía de la adolescencia que por una razón de peso – quería encontrar aquel vinculo profundo que le hiciera sentirse completamente respaldado por su padre, pero con sus obligaciones y el hecho que debía distribuir su atención no sólo en el, sino en su madre y sus hermanos, Anzur encontraba molesta la ausencia de una comunicación más cordial y cercana con su padre. La cuestión es que esta falta de confianza sólo se solucionaría con el pasar de los años, tiempo en el que padre e hijo experimentarían varias situaciones para hacer que cada uno entienda la forma de ser del otro y puedan vivir con ello, Lune aunque contara con la ayuda de Noreth no cambiaría sus pocas y limitadas demostraciones de afecto y por el momento Anzur se enfrentaría a aquella pared. Cuestión que de alguna manera afectaba al resto de los Balrogs pero que con el tiempo entenderían a interpretar los ligeros cambios de humor de su padre y aquellas ligeras demostraciones de afecto que solamente Noreth podía leer como un libro abierto.
Suspiró pesadamente, aparte de esos pensamientos la preocupación empezaba a nacer en su interior, Anzur era una persona que no prestaba mayor interés en las cosas pero cuando algo de verdad captaba su atención dejaba lo mejor de si en ello y pensar que su accidente podría de alguna manera truncar la carrera que apenas despegaba lo dejaba con un desasosiego en todo su ser. Perdido en sus pensamientos no notó cuando su padre abrió los ojos y se levantaba del sillón.
- ¿Cómo te encuentras? – la voz de Lune lo sacó de sus pensamientos, haciendo que Anzur evadiera la profunda mirada de su padre.
- Supongo que bien, pero tengo sed. – respondió observando como a través de las cortinas de la habitación como el amanecer llegaba.
- Iré a buscar agua entonces y a la enfermera, me dijeron que les avisara tan pronto despertaras. No demoraré. – Cuando Anzur se aventuró a levantar la mirada a su padre este ya estaba saliendo por la puerta. Pasaron un par de minutos cuando la luz de la habitación fue encendida por la enfermera y el médico de turno. Su padre llevaba una botella de agua que pasó a Anzur para que bebiera luego de acomodar la camilla para que se sentara.
Mientras le examinaban Lune recibió una llamada, luego de colgar le avisó a Anzur que era su madre quien había llegado a Hemsedal y no demoraría en estar allí pronto por lo cual Lune se iría a esperarla a la entrada del hospital. Pasó alrededor de una media hora desde aquello cuando a la entrada de la habitación estaba Noreth con una marcada cara de preocupación y la evidencia de lo poco que había dormido durante el viaje.
- Ay, mi Anzur – se acercó a su hijo para observar su rostro y acariciarlo delicadamente. Tomando la mano que estaba inmovilizada y luego observar el yeso - ¿Cómo te sientes tesoro? ¿Te duele? No me te vayas a guardar nada. – luego dejó un beso en la frente de su primogénito mientras esperaba impaciente la respuesta de su hijo.
- Ya mamá… me avergüenzas – aunque sólo estuviera en compañía de sus padres en esos momentos en la habitación. – Estoy bien, un poco adolorido pero no es para que te preocupes así. – respondió
- No le digas a una madre que no se preocupe por su hijo, mucho menos si está lo suficiente demente para practicar un deporte tan peligroso. – Replicó Noreth – Y aunque hicieras otra cosa nunca dejaría de preocuparme por ti, es mi trabajo – añadió con una sonrisa y otro beso.
- ¿Por lo menos puedes dejar de besarme tanto? – añadió Anzur un poco más relajado. – Papaaaaaaaaaaaa - Por su parte Lune avisó que saldría por unos minutos a arreglar ciertas cosas dejando a la empalagosa madre con el pobre Anzur que debería aguantar las demostraciones de afecto de su madre. Para fortuna del menor apareció el médico para darle a Noreth un resumen del estado de salud de Anzur y todas las recomendaciones del caso. A ninguno de los dos le agradó la idea de que fueran 5 meses de recuperación, por el lado de Anzur ahora sus miedos sobre como superaría la lesión y si de algún modo su naciente carrera se vería truncada hacían que su rostro reflejara un poco de angustia, mientras que el instinto de Noreth le indicaba hacia donde se dirigían los pensamientos de su hijo.
- No te preocupes todo estará bien. – apretó con suavidad la mano de su hijo luego de que el médico se hubiese retirado para luego acariciar la cabeza de este. - ¿Ya hablaste con Torstein? –
- No, cruzamos algunas palabras cuando me traían aquí pero todo se limitaba a un regaño. – apretó las sabanas con fuerza, Anzur sabía que todo lo ocurrido fue su culpa, por ser un irresponsable y no acatar las órdenes dadas por su entrenador, su orgullo le llevó a cometer una estupidez y no medir el peligro, por más bueno y talentoso que fuera Anzur no podía desconocer el poder de la madre naturaleza y estaba pagando las consecuencias. Bien Torstein le había dicho que si quería aprender la parte más peligrosa y extrema del Snowbooarding debía respetar a la montaña y no tomarlo como un juego de niños.
- Entonces no te angusties - la voz de Noreth trataba de sonar lo más tranquilizadora posible. – Cuando venga le preguntaremos que hay que hacer, todo tiene solución así que sólo piensa en tu recuperación. –
Anzur bufó tirándose hacia atrás cerrando sus ojos, para luego sentir un peso a su lado. - ¿A dónde fue papá? Supongo que se fue a trabajar, ¿no? – esto último lo dijo con un poco de fastidio.
- Claro que no. – la respuesta hizo que Anzur abriera sus ojos con sorpresa. – Creo que estás formando una terrible imagen de tu padre cuando no hay razón para hacerlo. – añadió Noreth
- Bueno, supuse que como ya cumplió su deber conmigo pues no era necesario que estuviera aquí, sabes como es de ordenado y dedicado a lo que hace. –
- Lo sé, pero eso no significa que deba actuar como alguien a quien no le importa su familia. – replicó la pelirroja. – Le pedí que fuera a descansar un poco y buscara un hotel para quedarnos mientras te dan de alta. –
- Hmm – Anzur volvió a cerrar los ojos dejando mientras el silencio se apoderaba de la conversación por un par de minutos. - ¿Crees que esté enojado? –
- Más bien preocupado. – la caricias de Noreth en la cabeza de Anzur no habían parado desde que habían comenzado a hablar. – Es muy raro que tu padre se enoje por algo, incluso cuando le dijiste lo del snowboard hace un año… bueno un poco quizá los primeros segundos – Noreth rio y Anzur abrió uno de sus ojos para mirarla – Así como tu padre te comprende, tú debes hacer lo mismo, no le es tan fácil demostrar lo que piensa, mucho menos lo que siente. Pero cuando estuvo aquí contigo estaba totalmente alerta por todo lo que podía pasar. Te lo dice quien ha tenido que lidiarlo por mucho tiempo. –
- Entonces supongo que no tendrá algún problema con lo que pasó. – concluyó Anzur
- Así es, respeta tu decisión y este impase no afectará en nada lo que te has propuesto. ¿Estás más tranquilo? –
- Si, un poco. – suspiró acomodándose un poco mejor entre los brazos de su madre. – No le digas a nadie que dormí pegado a ti como si fuera un bebé – añadió antes de empezar a dejarse llevar por el cansancio.
- Claro que no. – Añadió Noreth – Debo mantener la imagen de niño malo de la cual te jactas tanto. Después de carcajearse un poco, Anzur quedó completamente dormido.
Hace un año ya que Anzur había revelado sus intenciones, la discusión en el hogar de los balrogs se había transformado en un ambiente hostil y lleno de tensión durante un par de semanas, hasta que el jefe de la familia finalmente aceptó la decisión de su hijo no sin antes imponer aterradoras condiciones, las cuales en lugar de aminorar los sueños de Anzur le dieron más brazas a una hoguera que no se extinguiría. Anzur amaba los retos, amaba demostrar cuan capaz era de hacer las cosas por sí mismo, pero sobre todo le encantaba retar y enfrentar a su padre – muy en el fondo solo quería que se sintiera orgulloso de él – por lo que cumplir su sueño de ser todo un deportista profesional estaba marcado en su alma con hierro ardiente. Las condiciones de Lune se resumían a dos cuestiones: la primera es que no dejaría de estudiar por ello y la segunda – y que sorprendió a la propia Noreth – es que Anzur tendría que ser el mejor en el snowboard, no lo tomaría como un capricho y sería un profesional en todo el sentido de la palabra. Lune lo apoyaría económicamente – y emocionalmente, aunque no quisiera – de esta manera se marcaba lo que sería una extraña relación padre e hijo, ninguno de los dos lo aceptaría de buenas a primeras pero, Anzur se sentía agradecido y Lune orgulloso, porque los dos en el fondo lo sabían… aquello no sería una promesa sino una realidad.