Este es un trabajo que tengo desde hace un año creo, tal vez más.
Básicamente trata sobre Touka siguiendo la voz de Kaneki hasta las profundidades del dragón y lo encuentra, pero no solo a él, sino a muchos más clones de su esposo. Y cuando la ven, todos la quieren.
Es divertido escribir esto, pero aún así está en mi documento esperando a que lo termine. Y algún día lo haré.
El miedo, el pánico, el dolor nunca se olvidaban. Ella lo sabía, así como tantos de su propia familia. Cuando terminaran con su esposo —ella todavía pensaba en él de esa manera— terminarían con ellos, con su hijo… Algo dentro de ella se oprimió, el sabor amargo de la comida humana le dio una arcada. El paraíso era solo un sueño hermoso al que nunca podría llegar.
Las lágrimas se acumularon en el borde de los ojos de Touka, y mientras caían, ella solo pensaba en que desearía que Kaneki estuviera a su lado, abrazándola.
Así caminó durante un largo periodo, pateando piedrecitas, limpiándose las lágrimas, sonriendo miserablemente, fantaseando con Kaneki y su niño, caminando por un prado lleno de hierba.
Se acostumbró al paisaje sangrante. Estaba lo suficientemente lejos de los gritos humanos, pero lo suficientemente cerca de uno de los enormes zarcillos rojos que se elevaban como un edificio. Ella se preguntó si Kaneki había deseado eso, si lo había hecho por ella, si sería su culpa. Suspiró frotándose las sienes y se detuvo. Reflexionó unos segundos: lo mejor sería evitar el contacto con esa cosa, aunque parecía inactiva, pero no sabía hasta cuándo lo estaría y si se encontraba demasiado cerca podía ser aplastada. Cambió el camino hacia el sendero de la izquierda, dispuesta a irse.
Esta es una buena oportunidad para publicar un poco de este fic touken que lleva trabajándose desde 2024. No es el más antiguo, pero sí bastante ambicioso aunque no es el peor que tengo.
Se llama Algo salió mal.
Tengo que declarar que este fic pienso publicarlo sí o sí cuando se termine, pero es algo pesado para lo que suelo trabajar. Por ahora tiene 10k, pero probablemente tenga más palabras. Es muy difícil, pero no pienso abandonarlo. Además tiene smut ✨ Gran parte de la trama se construyó solo para llegar a eso.
Y para motivarme o presionarme, aquí dejo un corto extracto que no sé si quedará al final después de toda la revisión.
Sinopsis: Touka y los demás regresan al antiguo campamento en el que solían pasar los aburridos veranos cuando eran niños. En ese lugar vive Kaneki y su padre, Arima. Touka no entiende por qué Kaneki no quiere salir de ahí y eso la enfada y frustra a partes iguales, especialmente porque la situación apunta a que pronto se quedará solo. No está al tanto de que Kaneki no es como ninguno de ellos y pronto se dará cuenta de por qué la regla de no salir solos en la noche era tan estricta hace años.
Kaneki tomó un segundo saco del piso sin dificultad.
—Wow— fue lo único que dijo Touka antes de sonreírle con picardía—. Sí que te has puesto fuerte, ¿eh? Parece mentira que antes fueras tan flacucho.
—Qué mala, Touka-chan.
Touka sonrió con burla y le dio un codazo. Kaneki se balanceó con los sacos a cuestas.
—¡Ey!
—¡Una carrera!
—¿Qué?—
¡Hasta el comedor!, ¡vamos!
Touka salió corriendo lo más rápido que podía, era bastante rápida para alguien pequeña como ella.
—¡Ey!, ¡no es justo, yo—!
Pero ella ya había desaparecido por la esquina. Así que abrazó los costales y empezó a correr.
…
Kaneki llegó segundos después de Touka, por supuesto. Ella tenía una mirada triunfadora y burlona al mismo tiempo.
—¿Qué pasa?, ¡sigues siendo tan lento!
Touka estaba bañada en sudor.
—No es justo, ¡yo estaba cargando dos sacos!
—¡Excusas!
Touka se reía, limpiándose con el brazo el cuello, donde goteaba sudor. Hacía demasiado calor en esa época. La piel de sus hombros, mejillas y pecho brillaba. Todavía estaba intentado recuperar la respiración.
Así, cansada y sonriendo se veía tan linda, feliz. No podía apartar la mirada de encima, una sensación conocida de extendió por sus mejillas igual de rojas. Era como prescenciar algo íntimo entre ambos, no quería que nadie pudiera robarle esto, era lo único que tenía.
Cuando Yoriko salió de la parte trasera del almacén de la cocina, una sensación amarga se instaló en su lengua; apretó los sacos con las manos. No era habitual, pero de repente el aire se agrió y sintió que necesitaba escapar.
Touka cargó su saco hasta el interior mientras le comentaba algo sobre el almacén y los sacos. También escuchó su nombre. Su atención había sido robada.
—Kane…
Cuando salió, él ya se había ido. Touka lo vio doblar la esquina hacia la cabaña principal y desapareció entre los pinos.
—¿Le sucede algo?
Touka se quedó mirando el lugar por donde había desaparecido mientras negaba con la cabeza.
Touka trazó con sus dedos la curva de su mandíbula, explorando la piel, como si nunca hubiera tenido la oportunidad de hacerlo.
—Me alegro de que tú no hayas cambiado nada.
Touka lo miró a los ojos y se dio cuenta que él ya la miraba, tenía los ojos húmedos, como los tenía últimamente cuando estaban así: juntos, desnudos y desprotegidos.
Kaneki se movió hacia delante para aplastarse contra el cuerpo de Touka, que era más pequeño que el suyo, y le dio un beso en la frente. Ella era la mujer más hermosa que había visto en toda su vida, podía sentirlo cuando la miraba y su corazón se agitaba de una manera que no era ni miedo ni dolor; afligido, congestionado de un amor que no sabía que podía sentir. Amaba demasiado a esta mujer.
Touka envolvió su torso desnudo y lleno de cicatrices y besó su cuello. Kaneki dejó escapar un sonido ahogado, dulce, una exhalación profunda que se volvió un sollozo.
Ambos se abrazaron más fuerte, como si quisieran fundirse en el alma del otro. A veces Kaneki quería desaparecer, pero ahora quería quedarse, así, y si se lo permitía el mundo, podría tener a Touka más tiempo y su corazón podría hincharse de felicidad.