Si te emociona, ¿qué más da? Dícelo. Si te gusta, ¿qué más da? Dícelo. Que no te de pena. No suenas en desesperación, dícelo, te gusta y ya. Que no se satanice ésta buena intención.
“Y, ¿si no es recíproco?" no pasa nada. Sufrirás un poco, te lo juro, no dejará de emocionarte, de gustarte, de dolerte, pero con el tiempo va a pasar la angustia. Lo sé porque me ocurrió, creía estar enamorada y cuando crees estar enamorado, estás dispuesto a aguantar y hacer que funcione hasta que se convierta en amor. Es cierto que a veces parece abrumador creer que te has vuelto un acosador, no es así, son tus ganas de querer algo, que sí es feo, pero si no te ponen un alto, no sabes hasta dónde llegar. Y, finalmente, si te arrepientes ¿qué más da? Igual te ibas a arrepentir si no lo hacías.
– Teherán.














