>Nice to meet yer' pretty face.
—... ¿Y dónde rayos estoy?— En ese instante el pelirrojo se levantó de donde estaba recostado, nada más que un simple lecho de pasto bajo la sombra agradable de un árbol, frente a un arroyo. ¿Es que acaso se había desmayado? Ahh no, la botella de gin que yacía al lado le indicaba con claridad que una vez más había bebido hasta perder conciencia de sus actos, esperaba no haber hecho nada malo en su estado de ebriedad. Bah, daba igual. El pelirrojo se encogió de hombros sonriendo jovial y luego de tomar su botella, enjuagarla y llenarla de agua (porque moría de sed) comenzó a caminar por el claro del bosque, admirando a su paso la naturaleza.
—Creo que estoy muy lejos de Irlanda...— Ahh, era verdad y ya lo había olvidado, había salido de casa para poder tener una reunión pronto con los gobernantes de Inglaterra; Jared y el rey. Se podía ver lo serio que tomaba ese asunto de guerras entre países ¿No era así? Connor siempre había sido algo distraído, desinteresado ante las cosas que se llevaban acabo en nombre de su reino. No es que su tierra y su gente no le interesaran, era simplemente que él no había pedido ser el heredero al trono.
¿Era tan malo acaso querer una vida simple, en una casa simple, buena comida y algo de beber en las noches? Suspiró con ligereza mientras se rascaba la cabeza entre sonrisillas. —Mi padre me va a sentenciar a la horca si sigo de esta manera...— Miraba curioso a todos lados esperando encontrar algún sendero que le guiara de regreso al pueblo, sin embargo no daba con alguno ¿Cómo es que había llegado tan dentro del bosque? Caminando a la orilla del arroyo a lo lejos, pudo ver una mata de cabello rojizo. Este parecía una extensión de los mismos rayos del sol que llegaban hasta esa cabellera sedosa.
Por unos instantes Connor se talló los ojos, miró su botella de gin ahora llena de agua, sacudió la cabeza y la dejó caer a un lado. —Por los duendes de Irlanda, debo estar soñando...— Acompañando a esa cabellera había una silueta femenina bastante hermosa, con una tez pálida y suave, parecida al mismo mármol pulido de las mejores esculturas que se pudieran ver en esos tiempos. A medida que se acercaba sentía como su corazón latía más y más fuerte, ¿Era acaso una ninfa de los bosques? Como irlandés era fiel creyente del folklore de su país y de los Reinos de la Gran Bretaña. Diablos, no, no era una alucinación, lo supo cuando la vio moverse. —D-Disculpe...— Murmuró, levantando un poco el brazo. Oh por los Dioses, cuando esa chica se giró y le miró, pareció que el mismo tiempo se detuvo bruscamente.
Genial, magnífico, ahora estaba tieso como una tabla. —Dia duit... Yo... ¡Mi nombre es Connor y estoy perdido!— Hizo una pausa, lentamente se giró hasta dar el perfil y golpearse la frente con la palma de la mano ¿Qué rayos había sido eso? Brillante Connor, sencillamente brillante.













