La Promesa
Hoy es un día especial, no es mi cumpleaños, ni día del amigo, hoy no me dan un título por haber logrado algo de gran importancia, de hecho creo que ni he logrado nada todavía, aun así, hoy es un día especial, la razón es simple, he recibido un maravilloso regalo de parte de mi hermana Karina, un par de gruesas libretas traídas directamente desde su dimensión, según ella, no cualquiera podría verse tan alegre como me vi yo al recibir esas libretas, fue en ese momento en que me encontraba paseando la vista por todas aquellas hojas blancas de papel, que no pude evitar pensar un poco sobre aquel comentario que ella había dicho, ¿A caso era tan raro que actuará de esa manera?. Yo sabía que en la dimensión de Karina había cosas que en la dimensión de Arima Aterpea podían resultar bastante normales, emocionantes o sorprendentes, pero que desde allá parecerían cosas algo extrañas, fantasiosas o monótonas, y es que, a decir verdad, es normal que estas cosas pasen, los seres humanos son totalmente distintos a nuestra especie, las ánimas, así como también nosotros somos totalmente distintos a otras especies de otras dimensiones; se ha vuelto algo totalmente normal que en ocasiones las culturas choquen de esa manera, pero de algún modo buscamos como llevar esas diferencias a nuestra normalidad, coexistiendo de forma armoniosa en mas de una ocasión. Regresando al punto de inicio, Karina había notado con gran facilidad aquella duda en la que me había envuelto y, casi como si me hubiera leído la mente, empezó a comentar. -Tampoco digo que sea algo tan raro, a muchos humanos les gusta escribir, pero a la mayoría de los jóvenes de mi edad, con los que convivo, parece disgustarles tener que escribir algunas cosas…- En ese momento, un leve suspiro salio de su boca, sus ojos se habían posado sobre el cielo, yo conocía muy bien esa reacción, como si estuviese esperando a que algo llegase de la nada, nuevamente mi vista se había centrado sobre aquellas hojas en blanco, pensativo por unos segundos, hasta que finalmente, y casi como un reflejo, una sonrisa brotó de mis labios. -Tal vez, pero a fin de cuenta escribir es parte del legado de la humanidad, aun que les fastidie o muestren un desinterés en escribir, te aseguro que en un futuro será algo de lo que mas disfruten hacer en su vida- En un instante, como si lo hubiese esperando, me di vuelta a ver el rostro sonriente de mi hermana, en sus ojos se notaba un pequeño resplandor de felicidad provocado por mis palabras. Una de las cosas que yo sabia muy bien de mi hermana era que ella siempre buscaba, de otras personas (pero mas de mí), a que alguien la alentara a seguir ciertos caminos que la llevaran a realizar algo realmente bueno, claro, “bueno” desde la perspectiva de ella, normalmente uno no sabia cual sería su reacción con respecto a algunos tipos de comentarios, pues como bien sabemos todos, siempre habrá varios puntos de vista diferentes a los nuestros, lo cual dependerá en gran medida de cada quién, que es lo que se considera “bueno” y que lo que se considera “malo”. Al terminar el día, y tras una larga charla la cual consumió gran parte de las horas del día, Karina y yo terminamos por optar en ir al encuentro de nuestros hermanos para disfrutar de su compañía y compartir nuestras experiencias antes de llegada de la hora de la cena. Justo en el momento en que me ponía de pie, con las libretas cargadas en un brazo, Karina me sujeto de la mano y con una gran sonrisa en la boca me hizo prometerle que llenaría esas libretas con mis aventuras y reflexiones propias de mi, recalcando con gran alegría que ella misma leería cada una de ellas una vez que yo hubiese terminado de escribirlas, yo simplemente asentí con la cabeza, a sabiendas de que aceptando la promesa, terminaría comprometido de manera seria a cumplir con ella, tal fue mi sorpresa que, al terminar de escribir esto, ya llevaba tres paginas.















