wtf is going in Safir? I always watch the teasers, ilhan is supposed to be the main lead but Ozge is paired with Burak all the time. The production submitted AtFer for couples awards but it looks like Atfer still haven't happened. What is Gul Abus doing over there???
Promt: 01 - “It’s not too late, let’s go.” / "No es demasiado tarde, vamos"
Fandom: Safir
Ship: AtFer (Ateş Gülsoy / Feraye Yilmaz)
Audiencia: T
TW: acoso.
El vestido
El bullicio de la universidad era casi insoportable, había gente por todas partes subiendo y bajando por las escaleras y corriendo por los pasillos. Se notaba electricidad en el ambiente, ya que pronto serían los exámenes y tocaría entregar los trabajos que habían encargado los profesores y el alumnado estaba de los nervios. Bueno, algunos más nerviosos que otros.
—Chicas no puedo aceptarlo, es nuestro trabajo de fin de trimestre. ¿Y si le pasa algo? —Feraye miraba el vestido con admiración.
—Mira, chica, te lo mereces. ¡Te vas a casar! No va a pasar nada. —Hazal era todo optimismo, era la primera vez en mucho tiempo que veía a su mejor amiga sonreír con ganas.
—Eso, además nos van a quedar unas fotos y unos videos impresionantes para el dossier del trabajo. Que mejor modelo que tú. —Sevda se tiró al cuello de Feraye y la abrazó fuerte—. Eres la novia más guapa de toda Capadocia y vas a ser super feliz. Que fuerte que te casas con Ateş Gülsoy. Pensábamos que te casarías con Ya… —la muchacha se calló de golpe cuando Hazal le atravesó con la mirada—. Nada, no he dicho nada. ¡Que te casas!
—Además la culpa en todo caso es de la profesora: ¡a quién se le ocurre poner en el primer trimestre que entreguemos un vestido de novia! —Damla como siempre frivolizando la situación, aunque ahora sea por echar un capote a Sevda.
Las chicas siguieron intentando convencer a Feraye de que sería una buena idea usar en su boda el vestido que habían hecho durante semanas. Era un vestido muy sencillo de color blanco roto con pequeñas piezas de pedrería que al andar lanzarán pequeños destellos, una gran espalda abierta y con un escote en pico, discreto, en la parte delantera, rematado con unos tirantes finos. Era elegante, pero no ostentoso, era un vestido de novia simple sin más pretensiones que elevar la belleza de quien lo llevase.
—No se hable más. —Hazal dobló el vestido con cuidado y lo metió en una bolsa discreta—. Cuando llegues a casa acuérdate de sacarlo y darle con la plancha de vapor. No creo que se arrugue porque es una tela a prueba de bombas.
—Vale, está bien. Lo acepto como regalo de bodas. Uno que hay que devolver.
Feraye estaba en una nube, hasta Damla, que había sido un grano en el culo, está contenta de que se vaya a casar y está comprometida con el trabajo en grupo. Daba gusto un poco de paz y felicidad entre tanta desgracia. Los estudios iban bien y pronto se casaría con Ateş y podrían salir de allí para poder criar a su hijo en paz, lejos del ruido y de la violencia.
Salieron juntas de la universidad sin percatarse de que alguien las estaba siguiendo. Llegado a un punto las chicas se separaron y Feraye siguió su camino en solitario.
Quedaban quinientos metros para llegar a su casa cuando Feraye fue abordada en el camino.
—Feraye, espera, habla conmigo.
—Yaman, estoy harta de decirte que no hay nada que hablar. Que se acabó. Tú estás casado con Aleyna y yo me voy a casar con Ateş
—Ateş, Ateş… ¡Estoy harto de ese nombre! Tú eres mía, como yo soy tuyo. —Yaman se acercó a su “amada” e intentó abrazarla, pero esta se zafó y al hacerlo se cayeron las bolsas que llevaba en las manos y el chico se fijó en el vestido y lo cogió con rabia—. ¿Qué es esto, Feraye? ¿Qué?
—Yaman, devuélvemelo. Es un regalo de las chicas y es importante.
—¡Este es el vestido con el que te vas a casar con él! ¿Con esta mierda de vestido te vas a presentar ante él el día de vuestra boda? ¿Con este vestido me vas a matar?
—Yaman, basta, devuélveme el vestido, por favor. —Feraye estaba frenética, ya no por lo que le decía su ex, sino porque tenía miedo por el vestido, era su nota final de trimestre. Si no había vestido no habría nota y suspendería todo el equipo y eso no podía permitirlo—. Ya basta. Dámelo.
—No, estoy harto Feraye, recuérdalo solo te casarás conmigo, solo serás feliz conmigo. Nos pertenecemos el uno al otro. —Mientras hablaba iba desgarrando el vestido con rabia.
—No. Yaman, no. Se acabó. Acabas de clavar el último clavo en el ataúd de nuestro amor.
Feraye sujetaba los trozos del vestido con impotencia. Habían trabajado duro en él, tenía muchas horas de trabajo, de discusiones, de tés junto a las chicas. En ese vestido estaban las esperanzas de sus amigas y se había hecho pedazos como sus sueños y la imagen que tenía de Yaman en su corazón. Se escuchó el ruido de un coche acercándose y Yaman optó por irse de allí dejando sola a Feraye con su tristeza.
Era el coche de Ateş, volvía a casa después de tener un par de reuniones en la ciudad. Cuando vio en el suelo a Feraye no lo pensó, frenó el coche y bajó rápidamente a ayudar a la chica.
—Feraye, ¿estás bien? —era la frase favorita de Ateş cuando hablaba con ella— ¿Qué ha pasado?
—Esto ha pasado… Me ha destrozado el vestido de novia. —Exhibió la tela rasgada ante el estupor del chico—. Le dije que no lo hiciera, que era importante, que era nuestro trabajo de fin de trimestre. —La muchacha no dejaba de llorar—. Estoy muy cansada Ateş, mucho.
—Pero ¿quién ha sido? —Ateş tenía su sospecha, así que preguntó— ¿Ha sido el padre del bebé?
—Sí. Ha sido él.
Feraye volvió a llorar y esta vez se refugió en los brazos de Ateş, a quien se le suavizó el rostro al notar el abrazo de la chica y sentir que por fin se estaba abriendo a él.
—Ven, coge tus cosas. Vamos a dar un paseo para que te dé el aire y te calmes un poco, no podemos dejar que tu familia te vea así y te acribille a preguntas. Vamos.
—Sí, será lo mejor. Gracias.
Le acompañó hasta el coche, mientras Feraye montaba en el sitio del copiloto, Ateş guardaba las bolsas en el maletero y una idea empezó a bullir en su cabeza. Algo que quizá hiciera feliz a Feraye. Cuando terminó se encaminó al puesto de piloto y se la llevó de vuelta a la ciudad para dar un paseo y tomar algo.
Una vez en el café Ateş no pudo evitar hacerle una de las preguntas que le rondaban en la cabeza desde hace tiempo, más o menos desde la pedida de mano.
—Feraye, sabes que no me gusta la mentira, pero entiendo que se mienta para proteger algo querido o para no hacer daño. Tranquila, no es un reproche ni una reprimenda. Hay veces que nos vemos obligados a mentir para no herir… O más bien creemos que haremos menos daño con la mentira que con la verdad. Y créeme, la verdad es mucho mejor que la mentira.
—Lo sé, pero no sé a dónde quieres llegar.
—Te voy a hacer una pregunta y quiero una respuesta sincera. Te prometo que no me enfadaré, ni seré brusco. Y pase lo que pase seguiré queriendo casarme contigo porque te lo prometí.
—Vale. ¿Qué quieres saber? —Feraye agarró fuerte su taza de té para coger fuerzas.
—¿Es Yaman el padre de tu hijo?
—¿Cómo? ¿Qué?
—Si o no. —Ateş sonreía amable. No había ni una pizca de enfado, o resentimiento, ni siquiera una sombra de duda. Solo había amabilidad y entendimiento.
—… —Feraye cogió aire y lo soltó—. Sí.
—¿Cuánto tiempo estuvisteis juntos?
—Muchos años. Creí que era el amor de mi vida, hasta que se cansó y se casó con Aleyna mientras estaba conmigo.
—Y en todo este tiempo… ¿Nunca te llevó con él a la casa?
—No. Nunca nos dejamos ver en público, ni mis amigos de la universidad lo sabían. Solo las chicas y porque necesitábamos a alguien que nos sirviera como excusa si nos ausentábamos. Pero nadie más. Yaman se encargó de eso. Incluso nuestras citas siempre eran fuera de la ciudad. —Feraye sonaba triste y dolida, como si acabase de comprender algo trágico.
—¿Sigues queriendo ocultar a Yaman que es el padre de la criatura?
—Sí. No quiero que tenga nada que ver con nosotros. No desde lo que me ha hecho pasar estos días… —Feraye se tapó la boca, no quería crear un conflicto más entre los hermanos.
—Me parecía que Yaman se comportaba raro últimamente, pero no imaginaba que se dedicara a fastidiarte la existencia. —Una sombra de oscuridad pasó por sus ojos, fue una fracción de segundo, pero Feraye la vio.
—¿Cuándo te diste cuenta?
—El día de la pedida de mano, cuando te dio el anillo. Ese anillo, —señaló al ostentoso anillo de zafiros que llevaba la chica en su mano—, que debería estar en la mano de su mujer, empecé a sospechar. Luego en la noche de henna, fue más que evidente. Y alguna que otra cosa rara que ha pasado últimamente que no tiene importancia comentarlas ahora.
—Ah, sí. La noche de henna... —Feraye movió la cabeza espantando el recuerdo y habló con calma—. La verdad es que no quiero este anillo, me pesa como una losa. —Se lo quitó y lo dejo encima de la mesa—. Solo me recuerda lo mal que lo he pasado.
—No te preocupes. —Cogió el anillo y se lo guardó en el bolsillo interior de la chaqueta—. Te regalaré un anillo que solo te traiga alegría y te recuerde cosas buenas. —Le dedicó una sonrisa cálida a su prometida.
—No hace falta, de verdad. Tenemos las alianzas que nos trajo tu abuelo.
—Tonterías, te mereces algo que sea nuestro. Algo que represente nuestro pacto y un futuro mejor. —Ateş cogió una de las manos de la chica y la sostuvo entre las suyas con cariño—. Nos lo merecemos.
—Vale, está bien. Me rindo —Por primera vez, Feraye, sonrió desde que llegaron.
—¿Estás mejor?
—Sí… Pero ¿Qué le digo a mis amigas? ¿Qué hago con el vestido? —Feraye volvió a hundirse en la miseria al darse cuenta de que tenía un gran problema.
—No te preocupes. Se me ha ocurrido una idea que puede que lo solucione.
—Ateş, la boda es en dos días.
—Te prometo que tendrás tu vestido, el mismo vestido, incluso si queréis con mejoras.
—¿Cómo vamos a hacer eso?
—Avisa a tus amigas, te voy a pasar una ubicación. Diles que nos reunimos allí de forma urgente y os lo explico a todas cuando nos juntemos.
—Ateş… Es imposible.
—No es demasiado tarde, vamos.
Feraye siguió a Ateş sin mucho convencimiento de que fueran a solucionar nada en tan poco tiempo. Pero no sabía lo equivocada que estaba. Cuando llegaron al destino, Feraye no pudo creer lo que veía: estaban en el taller de la fábrica textil Gülsoy.
Ateş paró a Feraye antes de que hablara, porque ya la conocía y sabía que iba a protestar y decir que no podían usar el taller, que no era justo. Él la paró diciendo que lo que era injusto era que por culpa de Yaman ella y sus amigas fuesen a suspender. Sus amigas que ya estaban allí esperando le dieron la razón al chico y entre todas se conjuraron para rehacer el vestido en tan poco tiempo.
Pasaron casi 48 horas en aquel taller surtido de telas, máquinas de coser eficientes, cuentas y cintas de encaje. Fue duro, Ateş pasaba por allí de vez en cuando para surtir de comida a las chicas y decirles que tenían que descansar que tampoco había que matarse y siempre contestaban lo mismo: ya descansarían el día después de la boda.
Yamán de vez en cuando llamaba a todas las chicas que estaban en ese taller y ninguna le cogía el teléfono, incluida Feraye.
En la segunda noche, Ateş estaba cenando con la familia y al terminar Yaman se le acercó.
—No he visto a tu prometida estos días. —Lo de disimular se le da: mal.
—Está ocupada con los preparativos de la boda, es normal que no la veas.
—¿No te reúnes con ella? ¿No sabes dónde está? —Yaman parecía disfrutar con la idea de que Feraye hubiera desaparecido y fuese a dejar tirado a su hermano en el altar.
—Yaman, preocúpate de tu esposa. —Le miró con una sonrisa de oreja a oreja—. Que yo ya hago lo propio con mi futura esposa y madre de nuestros hijos.
Se fue, dejando a Yaman rabiando, a ver como estaban las chicas y azuzarlas para que se fueran a casa a descansar. Cuando llegó solo se encontró con Feraye.
—¿Dónde está el resto? Creo que he traído comida de más.
—El vestido ya está terminado, solo quedaba rematar una cosa y las convencí para que me dejaran hacerlo sola.
—Veo que habéis hecho añadidos.
—Sí, le hemos puesto una capa de tul con piedritas para que dé un toque de hada. Vimos la tela y no nos pudimos resistir.
—Vas a estar perfecta con ese vestido. Es magnífico.
—Eso espero. Mañana es el gran día.
—Serás mi mujer por derecho y me harás padre. Me hace feliz la idea.—¿Querrás a mi hijo como si fuera tuyo?
—¿Acaso no fui yo criado por un hombre que no fue mi padre biológico? Y le quise como si fuera mi padre. Lo mismo haré yo con esa criatura.
Feraye sintió calor en su corazón, por primera vez sentía que tendría un futuro para su vástago y un poco de tranquilidad para ella. Por lo menos hasta que acabe la luna de miel, luego habría que volver a enfrentarse a la realidad de la familia Gülsoy.
—Feraye, antes de que se me olvide, quería darte algo. —Ateş sacó una cajita de joyería, la abrió y dentro había un sencillo anillo que representaba una flor de lis azul con una piedra blanca en el centro—. Te prometí un anillo mejor para un futuro mejor.
—Ateş… Es precioso. Me gusta mucho, gracias.
Ateş puso el anillo donde correspondía y se fundieron en un abrazo.