&. @aunsier
La mano en su cuello jugueteaba con aquella cinta de asqueroso y chillón amarillo que ahora rodeaba su garganta como si así lo hubiese planeado desde un principio, con su reflejo devolviéndole la mirada desde las espejadas paredes frente a las que se había posicionado. Dándose por vencida, dejó que sus manos cayeran a los costados de su cuerpo y dedicó su atención al muchacho que había sido bendecido con la noticia de que tendría que pasarse el resto de la noche en su compañía.— ¿Y bien? ¿Ya pensaste en cómo escaparemos del baile que ella sugirió? —interrogó, elevando las cejas y girando sobre sus pies para enfrentarse a la figura masculina.— Porque no pienso hacer el ridículo frente a tantos testigos y bailar como si fuésemos los padres de un desdichado en su fiesta de graduación —chasqueó la lengua, quitando algo de veracidad a la parte en la que juraba que el joven era un suertudo por haber sido asignado como su pareja. Tal vez, y aunque no lo admitiera, era más bien lo contrario.





