No necesitas el permiso de nadie para descansar.
Por amor detente. Este día deja de lavar trastes y de fregar el piso, basta de planchar ropa y de sacudir los muebles. El agotamiento lo tienes en el cuerpo, en la mente y en el espíritu.
No te prometas que cuando acabes todos tus pendientes te dejarás descansar.
Nada horrible sucede si te olvidas de esas tareas y te detienes en este momento a reponer tu energía sagrada.
Deja que se caiga tu autoexigencia y de una vez por todas se desordene la casa. No te condiciones el descanso hasta que tu hogar esté "perfecto" y ordenado. No negocies.
Nadie te va a castigar y no importa lo que los demás piensen. El agotamiento te está pidiendo parar.
Tu paz está primero."










