Neoliberalismo, maquiladora —injusticia en su máxima expresión— y narcisismo patológico
Así, en el sistema neoliberal, las corporaciones (a las que Noam Chomsky llama tiranías privadas) han elevado sus utilidades en proporción exponencial mientras un porcentaje muy alto de las poblaciones de las naciones que viven bajo ese sistema económico han visto derrumbarse sus niveles de vida y cientos, tal vez miles de millones de habitantes en las democracias neoliberales, enfrentan una realidad terrible. Han perdido sus derechos laborales, trabajan turnos de 12 horas o más que provocan un agotamiento que destruye la salud tanto física como mental y conduce a una tumba prematura.
Volviendo al tema que me ocupa, la maquiladora electrónica —donde me esforcé y demostré que podía ser un empleado muy competente, que habría realizado una contribución valiosa para la empresa que me contratara, todo lo cual resultó inútil, no me llevó a nada y caí en una desesperación que bien pudo haberme costado la vida o al menos pudo haberme arruinado— no es otra cosa que un caldo de cultivo para esa patología tan destructiva en el ser humano, el narcisismo.
David megalómano en AVEX Electronics, entre noviembre de 1997 y enero de 1998, me atacó con saña siendo mi jefe directo (una violencia de magnitud homicida), lo cual mandó mi existencia hacia un precipicio. Seis años más tarde, intenté incorporarme a otra empresa maquiladora de ese ramo, electrónico, ahora en Solectron, y me topé con otro mal individuo que padece un trastorno narcisista grave, Álvaro García.
El día que renuncié a esa segunda maquiladora, hablé con una dama que ocupaba un puesto administrativo poco importante en esa nave donde se me asignó ese trabajo de traducción con remuneración de operador básico (obrero) y ella me expresó la idea que concibe cualquier persona que cuenta con la capacidad de percibir la realidad: se maneja al empleado como a un objeto, una cosa; burocratismo deshumanizado.
Ese es el mundo en que vivimos y las patologías narcisistas —parte de lo más destructivo del ser humano, con la necrofilia (amor a la muerte) y los vínculos incestuosos— crecen sin medida porque son fomentadas por quienes acaparan el capital, siempre vinculados con el poder político, que se oponen con toda su energía a que se combata la injusticia social y la desigualdad porque a ellos les favorece.
Ahora que he leído y estudiado a grandes humanistas como Erich Fromm y Noam Chomsky, ha aumentado mi capacidad para sentir empatía. Me doy cuenta de que la maquiladora, un lugar donde se busca elevar al máximo la injusticia, no era para mí. Pese a lo mucho que he sufrido por la injusticia y la violencia de que fui objeto, puedo asimilar ese dolor, convertirlo en aprendizaje y utilizar la experiencia para realizar mis potencialidades. La filosofía dice que el único interés legítimo del hombre (usando la palabra hombre como sinónimo de ser humano) es la búsqueda de la virtud. Sentirse un semidiós (manifestación de narcisismo), superior al resto de los mortales, no es otra cosa que miseria humana.
Mi postura en la vida puede expresarse con dos principios:
La justicia por encima de todas las cosas, y
Una sola raza, la raza humana.
Seguiré con mi vida, de alguna manera.
Agradezco a quien me haga el favor de leer lo que escribo.











