representando el azaroso universo donde vivimos 🌸7️⃣7️⃣7️⃣🌸
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representando el azaroso universo donde vivimos 🌸7️⃣7️⃣7️⃣🌸
#DeOficio #Azaroso Tengo sólo 600 mil boletos, apurensen que se acaban...! A su consideración https://www.instagram.com/p/B7bmW5glALB/?igshid=mlmqjalybje0
Peces adolescentes
... Era tu cara de luna-mujer un buen pretexto para tenerte cerca, para mirarte como a la mamá giganta que nunca tuve, para aspirar en la orilla del mar, en la orilla de tu cuerpo, ese olor generoso que despedían tus abismos. Había que palparte toda, mujer desconocida que me encontraste en un rincón de la oscuridad. ¿Con quién me confundiste que sin importarte mis reclamos me besaste con esa desesperación de mujer ardiendo? No te importo después reconocer que no era yo la razón de tu fiebre; perturbada, me miraste por un momento con ternura felina. No te importó tampoco que yo pudiera reconocer en ti a la mujer que me daba catecismo los viernes por la tarde. Aún así hurgaste mi alma encendida como una luz fantasma, que se movía al ritmo de las crestas del mar; siempre adelante. Tus manos de arena se deslizaban por mis púberes partes intentando despertarlas antes de tiempo. Luego me tomaste del brazo: temeroso, seguí tras de ti y me detuve al pie de la playa, al pie de la noche, al pie de tus deseos. Me tiraste en la arena y operaste en mí la furia de la luna. Yo intenté cerrar los ojos, pero la intensidad de tu tacto me obligaba a abrirlos. Luego intercambiamos posiciones, nuestros órganos no coincidían; por eso fuiste tú la que buscó mi boca; yo por un momento creí que tu intención era devorarme. Después, en el vaivén de tus movimientos, me obligaste a bajar al origen de tu pasión, a ese receptáculo donde se funde el deseo, donde perdí la inocencia, donde mis trece años se fundieron y confundieron con tus dieciocho. Navegamos juntos al ritmo de tambores lujuriosos que inventaban un instante en el centro de la confusión. Yo me aferraba con fuerza a tus senos como a rocas de salvación; era tan intensa la pleamar de tu cuerpo, que por un momento temí morir ahogado. Después, exhaustos, corrimos hacia el océanos, y nos mezclamos en sus aguas inmortales como peces adolescentes. Al día siguiente, como si yo fuera un mal sueño, te olvidaste de mí. ...
Invernal
Noche. Este viento vagabundo lleva las alas entumidas y heladas. El gran Andes yergue al inmenso azul su blanca cima. La nieve cae en copos, sus rosas transparentes cristaliza; en la ciudad, los delicados hombros y gargantas se abrigan; ruedan y van los coches; suenan alegres pianos, el gas brilla; y si no hay fogón que le caliente, el que es pobre tirita.
Yo estoy con mis radiantes ilusiones y mis nostalgias íntimas, junto a la chimenea bien harta de tizones que crepitan. Y me pongo a pensar: ¡Oh! ¡Si estuviese ella, la de mis ansias infinitas, la de mis sueños locos y mis azules noches pensativas! ¿Cómo? Mirad: De la apacible estancia en la extensión tranquila vertía la lámpara reflejos de luces opalinas. Dentro, el amor que abrasa; fuera, la noche fría; el golpe de la lluvia en los cristales, y el vendedor que grita su monótona y triste melopeya a las glaciales brisas. Dentro, la ronda de mis mil delirios, las canciones de notas cristalinas, unas manos que toquen mis cabellos, un aliento que roce mis mejillas, un perfume de amor, mil conmociones, mil ardientes caricias; ella y yo: los dos juntos, los dos solos; la amada y el amado, ¡oh Poesía! los besos de sus labios, la música triunfante de mis rimas, y en la negra y cercana chimenea el tuero brillador que estalla en chispas. ¡Oh! ¡Bien haya el brasero lleno de pedrería! Topacios y carbunclos, rubíes y amatistas en la ancha copa etrusca repleta de ceniza. Los lechos abrigados, las almohadas mullidas, las pieles de Astrakán, los besos cálidos que dan las bocas húmedas y tibias. ¡Oh, viejo Invierno, salve! puesto que traes con las nieves frígidas el amor embriagante y el vino del placer en tu mochila. Sí, estaría a mi lado, dándome sus sonrisas, ella, la que hace falta a mis estrofas, esa que mi cerebro se imagina; la que, si estoy en sueños, se acerca y me visita; ella que, hermosa, tiene una carne ideal, grandes pupilas, algo del mármol, blanca luz de estrella; nerviosa, sensitiva, muestra el cuello gentil y delicado de las Hebes antiguas; bellos gestos de diosa, tersos brazos de ninfa, lustrosa cabellera en la nuca encrespada y recogida, y ojeras que denuncian ansias profundas y pasiones vivas. ¡Ah, por verla encarnada, por gozar sus caricias, por sentir en mis labios los besos de su amor, diera la vida! Entre tanto hace frío. Yo contemplo las llamas que se agitan, cantando alegres con sus lenguas de oro, móviles, caprichosas e intranquilas, en la negra y cercana chimenea do el tuero brillador estalla en chispas. Luego pienso en el coro de las alegres liras.
En la copa labrada, el vino negro, la copa hirviente en cuyos bordes brillan con iris temblorosos y cambiantes como un collar de prismas; el vino negro que la sangre enciende, y pone el corazón con alegría, y hace escribir a los poetas locos sonetos áureos y flamantes silvas. El Invierno es beodo. Cuando soplan sus brisas, brotan las viejas cubas la sangre de las viñas. Sí, yo pintara su cabeza cana con corona de pámpanos guarnida. El Invierno es galeoto, porque en las noches frías Paolo besa a Francesca en la boca encendida, mientras su sangre como fuego corre y el corazón ardiendo le palpita. ¡Oh crudo Invierno, salve! puesto que traes con las nieves frígidas el amor embriagante y el vino del placer en tu mochila. Ardor adolescente, miradas y caricias; cómo estaría trémula en mis brazos la dulce amada mía, dándome con sus ojos luz sagrada, con su aroma de flor, savia divina. En la alcoba la lámpara derramando sus luces opalinas; oyéndose tan sólo suspiros, ecos, risas; el ruido de los besos; la música triunfante de mis rimas, y en la negra y cercana chimenea el tuero brillador que estalla en chispas. Dentro, el amor que abrasa; fuera, la noche fría.
#tumarditamadre #azaroso 😂😂 (en Dominican Republic)