Los miedos más comunes de la gente de Barbaria - y también las circunstancias que los causan1 tienden a ser de lo más ridículos para el resto del mundo. Por ejemplo, le temen a los días nublados en los que no llueve, a los recuerdos de la infancia que no pudieron borrarse, a las palabras indecisas que tartamudean en los labios antes de atreverse a salir y a que un día se extingan las plantas que producen vilanos. Le temen también a perder el silencio de la noche si se pierden viendo el brillo de estrellas lejanas; se niegan a aprender a levantarse tarde por temor a que el tren comience a hacer o mismo; huyen de los Komorebis escalarlatas por temor a que después de contemplarlos no les queden más ganas de prender velar para alumbrar sus conciencias; peor aún, les sucede que, aun estando seguros de que tienen en frente al último amor al que tendrán derecho en la vida, no se atreven a intentar nada por el pánico que les aterra al pensar que si funciona, ser feliz pueda ser también el peor error de sus vidas…