—No te escucho, ¿qué dijiste?— le dijo a la persona que en ese momento, jugaba el papel de su acompañante en la fiesta. Estaba fuera del club, en una firma de autógrafos con miles de fans. Su nueva película, ya estrenada, fue el motivo de tanta euforia esa noche. Escribía en tantos papeles como podía, rogando porque su compañante no lo abandonara en aquel momento.— Bien, ¡no más autógrafos por hoy, chicos!— siempre se mostraba encantador ante los fans aunque fuera un total hijo de perra dentro de cuatro paredes.— Vamos.— le dijo a la persona a su lado y la empujó junto a él dentro del club. Una vez dentro, masculló.— ¿Quieres algo de beber?— Demandante. De repente, la frustración de haber estado allí afuera, haciéndole eco en el cuerpo. Se ponía de mal humor pero sabía que unos buenos tragos se le pasaría. Tiró al suelo el cigarro que había estado fumando, por la mitad y sacó otro de su bolsillo, prediendolo casi en el acto.