Se encontraba en una fiesta, Dios sabría quien era el anfitrión de ésta, sólo sabía que eso estaba abarrotado de gente famosa ─y no tan famosa─ y, que para su mala suerte, había perdido al amigo que había ido con él. Dio vueltas por el lugar tratando de encontrarlo sin ningún resultado satisfactorio, hasta que vio de refilón una cara conocida para él, sintiéndose un poco más aliviado por dentro. Siguió a la persona con la mirada, no apartándola por un segundo, esperando que ésta la sintiera y le mirara, lo cual no tardó en pasar, haciendo que el moreno alzara una ceja, mirando a la persona de una manera un tanto curiosa.