Redimí mi carne, la inmolé en el sagrado bebedizo de la poesía y me lavé en sus aguas de yerbas perfumadas. Me liberté en el mítico olor del lenguaje que me poseyó en los sueños. Todo será conmigo en la hora inviolable, todo se irá conmigo, el polvo de la luna, tus uñas desgarrando mi fastidio, el olor inviolable del deseo.
Ascendiendo hacia el olvido | Orietta Lozano















