No hubiese salido a la calle de no haberse quedado sin carboncillo, habría podido esperar al día siguiente para comprarlo pero como era un obsesivo sin paciencia alguna no podía pasar más de una hora sin tener todo su material para dibujar completo en su estuche especial.
Así que se había pasado gran parte de la tarde-noche dando vueltas por la ciudad, en busca de una tienda especializada en lo que un dibujante necesitaba. Cuando dio con ella y hubo comprado lo que necesitaba y un par de cosas más que se le antojaron ya era de noche y no recordaba por donde debía de volver.
Se asustó, había oído en la televisión que había un asesino en serie suelto, ¿y si estaba acechando esa noche en busca de algún tonto como él que hubiese salido solo? Llamó a su hermana pero esta debía de estar bebiendo en algún lado porque no le cogió el número, con su hermano no iba a contar, así que no le tocaba otra que sentarse a esperar un autobús o un taxi.
Tal y como estaba no se dio ni cuenta de que a su lado había otra persona mas que le escuchaba hablar solo.


















